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sábado, 22 de septiembre de 2018

Reseña: Un encantamiento de cuervos de Margaret Rogerson

"Fue entonces cuando vi el secreto que se escondía en lo más profundo de sus ojos. Aunque era imposible, se trataba de pena."

Ficha técnica
- Título original: An Enchantment of Ravens
- Autora: Margaret Rogerson
- Editorial: Noctura Ediciones
- Fantasía, Young adult, aventura, romance
- Libro autoconclusivo
- Traducción: Carmen Torres y Laura Naranjo
- Páginas: 370
- Precio:16€

Sinopsis:

Todo el mundo sabe que los elfos son tan arrogantes como inmortales y por eso les gusta que se los retrate. Además, ansían el arte de los humanos porque ellos son incapaces de crear algo que transmita vida. Isobel los conoce bien, pues se gana la vida pintando sus rostros.

Pero un día el príncipe del otoño entra en su taller y, al retratarlo, comete un terrible error: plasma en sus ojos el dolor humano que percibe en su mirada, un rasgo que cualquiera de sus súbditos consideraría una debilidad.

Tras recibir el cuadro, el príncipe regresa convertido en cuervo y la acusa de traicionarlo ante su corte. La única manera de solucionarlo es que Isobel se adentre con él en las tierras del otoño para restaurar su reputación. No obstante, deberá tener cuidado: como afirman los elfos, siempre deseamos lo que tiene el poder de destruirnos.

Opinión:

Nunca puedo resistirme a historias que me recuerdan a los cuentos clásicos de toda la vida, esos que tan bien conocemos de Perrault o de los hermanos Grimm; aquellos que luego se han ido edulcorado (pero bueno, eso es otra historia). Así que era inevitable que dejara escapar esta novela, el debut de Margaret Rogerson, uno inmejorable con una historia de fantasía muy interesante donde reinventa el concepto de los elfos o puede que, más bien, deba decir que retoma el origen de estas criaturas.

Un encantamiento de cuervos nos cuenta, en primera persona, la historia de la joven pintora Isobel, una chica que vive con su tía Emma y sus dos hermanas gemelas, Mayo y Marzo, en Extravagancia, un lugar donde las estaciones no pasan y siempre es verano. Como retratista, Isobel sólo se dedica a retratar a elfos, los seres mágicos que viven en cuatro cortes (invierno, primavera, verano y otoño) en el bosque, y se enorgullece de conocerlos bastante bien y saber cómo manejarlos y que ninguno de sus encantamientos (sus métodos de pago) no salgan tal cual el humano desea y hagan más mal que bien.

Pero todo cambia cuando aparece el príncipe del otoño, Grajo, en su casa para que lo retrate después de años sin aparecer por Extravagancia. Entre ellos surgirá una especie de química que Isobel, a pesar de saber que no es algo correcto, no podrá pasar por alto. Mas las cosas se complican una vez el retrato del príncipe está finalizado y es enviado a la corte del otoño. Isobel ha dejado una marca de debilidad en el cuadro: la tristeza humana en el alma de Grajo. Y eso un príncipe no puede permitirlo.    

Con una narrativa ágil, pero llena de belleza, Rogerson nos introduce en un mundo de fantasía de cuento de hadas donde humanos y elfos conviven. Aunque, todo sea dicho, no es la típica convivencia que nos tienen acostumbrados la fantasía de los últimos años. 

La primera cosa que cabe destacar es que Rogerson reinventa, o devuelve a su origen, la figura de los elfos, esos seres de extremidades huesudas y bastante feas y desagradables de dientes afilados, maliciosas, que se dedican a hacer perrerías a los humanos más incautos y confiados con sus encantamientos. Aunque hay que matizar que ella hace más como un mix que decantarse por uno u otro bando. Sí, tenemos a esos elfos feos y malintencionados que les encanta jugar con los humanos, pero su verdadera forma está camuflada con su magia, o el glamour, mostrandose ante ellos mismos y ante los mortales con una belleza casi imposible, escondiendo cómo son realmente. Eso sí, dejando un defecto a la vista que el glamour no puede corregir.   

Vanidosos, elegantes, fríos y calculadores, los elfos desean una cosa de los humanos: el arte. El arte es cualquier cosa que los humanos podemos hacer ya sea el arte en el sentido más artístico del término o hacer un vestido, cocinar, fabricar algo... Lo que sea. Eso es tabú para los elfos y por ello lo desean a toda costa. Por ese motivo tienen tratos con los humanos: para hacerse con ese arte que tanto anhelan y codician. Y es por eso, a causa de que no puede producir nada más a parte de hechizos, pagan con esa "moneda" a los humanos. 

Aunque, para mí, el punto fuerte de esta novela es el choque y diferencias cultual entre humanos y elfos. 

Se nota que la autora ha estudiado antropología y sabe de lo que habla ya que, con mucho realismo, vemos la incapacidad de entendimiento de los elfos para según qué cosas que hacen los humanos, así como ese sentimiento tan etnocentrista que tienen al sentirse seres superiores a los humanos por ser inmortales, poseer magia... En fin, eso que las distintas sociedades siempre hemos sido por naturaleza con respecto a otras distintas a la nuestra. Algo que seguimos sintiendo, ojo. 

Este factor esta, intrínsecamente, ligado a los personajes que aparecen en la novela, ya que cada uno se muestra según su educación, cultura y estilo de vida. Pero, después de todo, no hay tanta diferencia entre humanos y elfos, al menos no unas demasiado insalvables. Y es con los protagonistas de la novela, Isobel y Grajo, donde, además del choque cultural anterior, vemos que elfos y humanos comparten rasgos comunes. Puede que los elfos imiten el comportamiento humano, pero se percibe, conforme avanza la historia, que hay mucho más dentro de ellos, un anhelo, un vacío que no saben que tienen y, si lo saben, no saben cómo llenarlo.

Respecto al desarrollo de los personajes, la autora nos muestra bastantes secundarios muy interesantes además de los protagonistas. Todos tienen un carácter definido, una buena psicología que los hace muy verosímiles y, en el caso de los protagonistas, una buena evolución a lo largo de toda la novela. Todo el recorrido que Isobel y Grajo hacen a lo largo de las páginas no está precipitado y los acontecimientos y situaciones que viven juntos están bien integradas en la trama principal, haciendo que, aunque la acción de la novela no se vaya por las ramas y sea rápida y ágil, no leamos situaciones forzadas con calzador. No sabría decantarme por uno de los dos, ya que me parecen una pareja protagonista magnífica, entrañable, adorable y que encajan mejor que las piezas de un puzzle. 

Un encantamiento de cuervos es una novela dinámica que no aburre, sino que hace que el lector quiera seguir y seguir leyendo gracias a la forma de narrar y a los propios acontecimientos que se van sucediendo. Resaltar que no hay paja, todo lo contrario, podríamos decir que la autora podría habernos explicado más cosas que nadie se lo habría reprochado.  

A pesar de que nos movemos por muy pocos escenarios dentro de la novela (poco más que pueblo, casa de Isobel y bosque), la autora es capaz de crear unas imágenes espectaculares de los escenarios con sus explicaciones, trasladándonos a esos lugares con animales fantásticos llenos de vegetación,  a esas cortes élficas de ensueño. Pero un sueño que puede tornarse una pesadilla.  

La edición de Nocturna es preciosa siguiendo su característico estilo editorial. Tenemos una cubierta de tapa blanda con solapas, todo el libro viene cosido, y su maquetación interior es preciosa donde se nos remite todo el rato a la figura del cuervo (sí, hay cuervos y yo no os he hablado de ellos. Así que, si os pica el gusanillo... Pues a leer la novela XD) como, por ejemplo, las letras capitales de cada inicio de capítulo están formadas con plumas de cuervo. 

Sobre la traducción... ¿Qué decir? Siempre es una delicia leer las traducciones que hacen Carmen Torres y Laura Naranjo porque logran que nos olvidemos que estamos ante un libro escrito por una autora extranjera al usar tan bien nuestro lenguaje a la hora de adaptarlo/traducirlo.   

En resumen, Un encantamiento de cuervos nos traslada a un mundo de fantasía de cuento tradicional con unos elfos muy interesantes y que sorprenden al dejar la autora de lado el nuevo concepto que se usa tanto de que son seres puros y virginales (claro que sí, por eso siempre están de guerra con otra raza, pero bueno, eso da un poco igual *ironía*). Elfos que anhelan el arte, humanos que desean la inmortalidad... Una novela con una bonita historia, con unos giros inesperados, una trama sencilla pero muy buen llevada donde se muestran mujeres valientes, fuertes, independientes e interesantes y un final totalmente adecuado y coherente. A mí me ha enamorado. Déjate enamorar tú también.

Nota 5/5

   



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