Menú

Encuentrame en:

viernes, 13 de enero de 2023

Crónicas de manga nº6: Hiraeth, el final de la travesía vol. 3

 "Me parece que morir a tu lado, charlando como hasta ahora, sería de lo más divertido"

¡Llega el esperado desenlace de esta historia conmovedora!


SINOPSIS

Justo cuando Mika, Hibino y Pol reanudan el camino, el cuerpo de dios se descompone en una especie de masa gelatinosa. En ese momento, aparece Yatagarasu, una deidad con forma de cuervo que, a petición de Mika, ayuda a Pol a recuperar su forma original. Nada más salir de este aprieto , los recuerdos inundan de golpe la mente de Pol: ¿es posible que él sea...? Por su parte, Mika está a punto de llegar a las puertas del Yomi, la tierra de los muertos sin saber si eso bastará para reencontrarse con su mejor amiga fallecida. 

Reseña del primer volumen

Reseña del segundo volumen

*Reseñas libres de spoilers, solo se comenta lo esencial de forma general*

ANÁLISIS DEL TOMO Y DEL CONJUNTO DE LA OBRA

Después de que Pol consiga recuperarse y no convertirse en un ser corrupto, nuestros tres protagonistas prosiguen su travesía, siendo ya el camino cada vez más corto ante la inmediatez de su destino. Y precisamente por eso, por el inminente final, las cosas se complican. Pol e Hibino tienen un conflicto con el tema de los recuerdos: el primero sufre al ser incapaz de recordar su pasado y ante el convencimiento de que hay algo sumamente importante que debe recordar a toda costa antes de morir, y el segundo quiere enterrar los recuerdos que lleva acarreando en más de dos mil años de inmortalidad. Pero los recuerdos, a pesar de ser un arma de doble filo, es algo que permite a los vivos seguir adelante. 

Siguiendo con esa narrativa mezclando la filosofía de la vida y la muerte, las metáforas visuales con el toque de realismo mágico, Yuhki Kamatani cierra de una forma perfecta esta obra que reflexiona y habla sobre un tema que se sigue considerando bastante tabú: la muerte. 

La muerte, a pesar de ser la antítesis de la vida, es una parte inherente en todo ser vivo, da miedo, temor y respeto a los seres humanos, haciendo que, a lo largo de los siglos y los milenios, hayan inventado toda serie de creencias religiosas para mitigar y apaciguar ese miedo ante lo que hay más allá de la vida (un mundo totalmente desconocido) y también fórmulas, hechizos, rituales y medicinas para intentar esquivarla y atrasarla tanto como sea posible. 

Kamatani nos presenta todas esas facetas: las visiones de la muerte, cómo la percibe y la espera distintos grupos de personas de diferentes estatus y edades y, sobre todo, cómo afrontar la perdida de un ser querido además de la propia muerte. A lo largo de los tres tomos, a través de Mika, Hibino y Pol, sensei reflexiona sobre estos temas mientras ellos viajan con la idea de morir en el Yomi, el inframundo. Cada cual con sus razones, quieren poner fin a su vida: Mika por el dolor que siente ante la muerte de su mejor amiga, Pol porque es un dios olvidado y no le queda otra que desaparecer al no tener adoradores e Hibino porque es un ser inmortal y está cansado de vivir después de muchos años. 

En ese viaje, que no es solo por carretera sino que también es un viaje introspectivo hacia el interior de uno mismo, los tres protagonistas irán ahondando en sus sentimientos, además de conociéndose entre ellos, peleándose, no comprendiéndose y, a su vez, aprendiendo los unos de los otros; terminando por establecer un vínculo más fuerte que el de la propia muerte. 


Mika es el hilo conductor. Es como un alter ego del lector, la fuente con la que nos fusionamos y recorremos el camino. El lector reflexiona con ella, siente con ella, aprende con ella mientras transita el camino de la pérdida y cómo gestionar esos sentimientos de vacío y pena que no son fáciles de digerir o superar, y más cuando eres tan joven. Mika, que intentó suicidarse al inicio de la historia, solo se mantiene firme y con vida porque está decidida a morir para reunirse con Mitsuha en el más allá: ese objetivo la mantiene en pie. Pero, a medida que va viajando y conociendo a otras personas y otras historias, la chica empieza a dudar. Los muertos siguen vivos en los recuerdos de aquellos que permanecen en el mundo, ¿qué pasará con los recuerdos de la Mitsuha que conserva Mika en su corazón si ella también desaparece?

Yuhki Kamatani juega con la fantasía, la mitología japonesa y la realidad a lo largo de la obra, presentando dos personajes irreales para proporcionarnos otras visiones de la vida y la muerte. Para ello tenemos a Pol, una deidad que está destinada a perecer al no ser recordada. AL haber perdido hasta su nombre verdadero, Pol también ha ido perdiendo sus recuerdos y, sin recordar nada de su vida divina, se va desprendiendo de la misma visitando los templos de otras deidades para poder desvanecerse en el Yomi. En el caso de Hibino, el chico es un inmortal que, por más que lo desee, no puede morir y busca una forma de romper la maldición que lo ata al mundo mortal sin envejecer uniéndose al dios para ir al inframundo. Es con esa idea que ambos conocen a Mika, salvándola Hibino de la parca y viajando hacia su destino final que no es otro que la muerte. Para Pol, la muerte no es algo excesivamente importante, sino como algo natural y que llega, a pesar de que le llama muchísimo la atención ver las reacciones de los humanos y sus sendas hacia el Más allá. Para Hibino, en cambio, la vida humana es valiosa y preciosa porque es perecedera: se marchita y se acaba demasiado pronto; algo que ha podido vivir de primera mano viendo desaparecer a la gente de su alrededor por siglos y siglos.  

El final de la travesía de nuestros protagonistas es perfecta, dolorosa, congruente y consecuente. Es la decisión y el destino de cada uno. Es el ciclo vital de la vida y la muerte. Kamatani crea una obra perfecta, redonda y cíclica, sin dejar ni un cabo suelto, descubriendo todos los secretos de los tres, evolucionando los personajes a lo largo de la historia, siendo redondos y profundos con sus características bien definidas. Todo acaba y empieza en el mismo lugar, del mismo modo, calando al lector, llegando a nuestro corazón y volviéndose una parte de todos nosotros: una obra que todos podemos comprender y entender. Una obra que no va a ser una más, sino una especial, una que se volverá a leer. Una que te rompe, pero que te alza de nuevo con esperanza en el corazón. La muerte es una fase más, es la otra cara de la moneda. Por mucho que nos arrebate lo que amamos, por mucho que nosotros no queramos ir hacia ella o queramos abandonarnos a sus brazos, es parte de nuestra esencia como seres vivos y debemos aprender a convivir con ella como una parte más de nosotros mismos.  

Para mí, esta obra fue de lo mejor no BL (que sí LGBTIQ+) que leí en 2022 y, sin duda, ahora que he podido leerla al completo, puedo decir que también es de lo mejor no BL leído en las pocas semanas que tenemos de 2023. Así que, personalmente, y de forma objetiva y subjetiva, os recomiendo muchísimo esta nueva maravilla de Yuhki Kamatani. Si habéis leído las otras obras suyas que se han editado en España por Tomodomo, Sombras sobre Shimanami y Shonen note, ya conocéis la calidad narrativa de sensei y os encantará. Si no es así, os adentraréis a uno de los mundos creados por Kamatani y estoy segura que os sorprenderá. 

Para finalizar esta entrada, comentar que la edición de este último tomo de Hiraeth, el final de la travesía por Distrito Manga trae un cofre contenedor para toda la serie de regalo con la primera tirada. No dudéis mucho en haceros con él o con la serie completa si os interesa ese extra. 


 

No hay comentarios:

Publicar un comentario