«No voy a poner etiquetas a lo que siento por ti ni a lo que sientas tú por mí».
Nada es lo que parecía entre Sak y Lima… Ya está aquí el cuarto y último tomo de Radio Storm, el manhwa postapocalíptico que se convertirá en tu nueva obsesión.
Armado con la certeza de que él y Sak no son la pareja predestinada, las acciones de Lima se vuelven aún más despiadadas. Mientras la academia sigue ocultando sus verdaderas intenciones, Lima aprovecha para escapar de sus garras. Pero con el transmisor roto, es cuestión de tiempo que Sak reconozca que sus sentimientos por Lima eran falsos: una ilusión diseñada para mantenerlo a raya como arma de guerra.
-Gracias a la editorial por el ejemplar de prensa para su lectura y reseña
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ANÁLISIS DEL VOLÚMEN Y DE LA OBRA
«Cuando está conmigo hace suyas mis emociones, como si le pertenecieran».
Pero esto no quiere decir que Sak deje de un momento a otro de pensar en lo que siente Lima y anteponer todas sus emociones a las suyas propias, algo que para Sak no es algo ni muy difícil ni tampoco le importa hacerlo. Para él, y a pesar de la máscara, Lima es la única persona que le importa y con la única que quiere estar y por la cual daría la vida sin dudarlo un solo instante.
Logrando escapar de Hana in extremis, ambos consiguen darle esquinazo y esconderse en las montañas, cerca del pueblo donde vivía Sak, con la ayuda de un hombre que parece conocerlo de cuando hacía entregas a los pueblos y aldeas colindantes al ser la única persona incapaz de enfermarse por ser un portador núcleo.
«Al rozar su piel y compartir el aliento, siento que no necesito preocuparme por el tiempo que me queda aquí contigo».
Mas Lima está cansado de muertes, de la inhumanidad que hay en Sak y en todo lo que los rodea. Solo desea que la Escuela los deje en paz, poder salir de esa montaña y escapar juntos para acabar lo que les reste de vida el uno al lado del otro, sin que nadie perturbe esa paz y esa seguridad que Lima ha hallado en Sak y que Sak tiene cada vez que Lima lo estrecha entre sus brazos.
Aunque huir no es imposible, sí que es poco probable. Puede que no logren salir de ahí con vida, pero lo que está claro es que Lima no piensa rendirse y va a proteger a Sak hasta su último aliento, entendiendo al fin a Echo y su propio sacrificio hace ya tantos años. Y Sak quiere lo mismo. No importa quién deba morir o qué deba hacer para proteger a Lima, pero no piensa dejar que nadie acabe con la vida de la única persona que, a pesar de todo, está a su lado y que siente que es para él. Si Sak ha venido al mundo fue para entregarse en cuerpo y alma a Lima.
¿Conseguirán vencer a la escuela y salir vivos del desafío?
«¿Qué cojones dices? Le he cortado la correa justo para que no lo haga».
Una vez Lima descubre realmente qué es la Escuela y qué pretenden hacer con Sak tiene claro que debe sacarlo de ahí a como dé lugar. Sin confiar en Hana, haciéndola creer que sí que se fía de ella, Lima decide romper la máscara de Sak que es el dispositivo que hace que él sea su transmisor y que entre ellos haya un fuerte vínculo.
Rompiendo esa cadena que lo ata, Lima pretende que Sak actúe sin tenerlo a él tan en cuenta, pero realmente eso no va a pasar de buenas a primeras, al instante, y puede que tampoco en el futuro. Para Sak, Lima es siempre lo primero. Y ahora que lo ha encontrado, por mucho que le haya roto la máscara, eso no va a cambiar por mucho que ya no pueda sentirlo tan claramente como antes.
Logrando escapar de las garras de Hana, aunque sin un lugar al que ir y completamente rodeados, Sak y Lima se encuentran con un hombre de la zona que dice conocer a Sak de cuando trabajaba como mensajero de su pueblo llevando mercancías a otros lugares colindantes y se ofrece a ayudarlos. Sak no desconfía de él pero Lima sí, y eso hace que el chico no baje la guardia en ningún momento mientras decide aceptar un techo donde cobijarse antes de largarse para intentar bajar la montaña y escapar del cerco de la Escuela capitaneado por Hana.
Pero escapar no va a ser nada fácil, y no solamente por las personas, sino por el propio entorno y accidentes geográficos. Porque Sak y Lima no están en las mejores condiciones físicas. Están solos, casi sin armas, vulnerables y rodeados. La única solución es idear un plan utilizando el hándicap de la propia Escuela: no querer herir a ninguno de los dos. Y eso es cierto. Hana sabe que no puede herir a Lima o Sak puede perder el control y arrasar con todo. Pero Sak no hace falta que regrese de una pieza, ¿verdad? Solo tiene que ser capaz de usar su núcleo para acabar con los infectados y salvar el mundo.
Manteniendo hasta el final el tono oscuro de la obra, la decadencia humana y la violencia inherente en un mundo que está abocado a la destrucción, el final de Radio Storm va acorde a todo lo que hemos ido viviendo hasta llegar aquí, sin encontrar un final happy flower, sin Deux Ex Machina, sino que encontramos un desenlace coherente y justificado con toda la trama que le va como anillo al dedo y consigue cerrar un capítulo en la historia de una humanidad que se está matando a sí misma.
En estas tenemos a Sak, un joven con un núcleo que parece inocuo e inútil pero que en realidad es la clave para salvar el mundo. Pero Sak no es el típico personaje heróico que quiere salvarlos a todos y que es un trozo de pan que está dispuesto a sacrificarse por el bien común. Sak es en realidad un humano completamente distinto, un chico que ha nacido en un mundo destrozado y que esto hace de él alguien sin empatía, frío y que no parezca sentir nada por otros humanos. Es más, la razón es lo que guía sus pasos y no sus sentimientos.
«¿Qué puedo decir? Estamos desesperados. Si dejamos escapar ese núcleo, ¿quién sabe cuándo volverá a presentarse otra oportunidad como esta?».
Junto a Sak, Lima solo quiere estar con él. Aunque sabe que está roto, que Sak no es un humano normal y que no piensa como alguien debería pensar o sentir emociones, a su lado se siente en paz y eso es lo que precisamente lleva buscando desde hace años. Desde toda una vida.
Pero siempre hay fuerzas superiores que nos aplastan, que no nos dejan prácticamente respirar y que deciden por nosotros como si fuésemos piezas en un gran tablero de ajedrez. Esto es lo que representa la Escuela, una supuesta institución que busca proteger a los núcleos pero que en realidad es un laboratorio donde están buscando un núcleo que les permita acabar con la epidemia que está destruyendo a la humanidad y que no tiene cura más allá de su destrucción total. Y la cura tiene un nombre: Sak. Pero Sak no es el héroe que necesita la humanidad, y si no lo es habrá que fabricarlo. Y es ahí donde debe entrar en la palestra su transmisor.
Y esto es realmente lo que el mundo siempre ha sido, uno gobernado por los de arriba, donde las luchas por riquezas, recursos y poder han podido beneficiar en algún momento a los de abajo, pero que solamente buscan tener su propio bienestar y en el mundo de Radio Storm ese bienestar se traduce en conseguir erradicar una pandemia que hace que la gente enferme y que eso los condene a una existencia parecida a la de un zombie; sin posibilidad de una cura más allá de la muerte.
«Como te pase algo, nadie saldrá vivo de esta montaña. Te lo aseguro».
Y esta cura la pueden conseguir a través de Sak, un humano con un núcleo capaz de erradicar a los infectados del virus. Pero en su intento por humanizar y conseguir el héroe que necesitan para acabar con una enfermedad que podría afectarlos, la Escuela hace que Sak encuentre a Lima. Con lo que no contaban era que ese transmisor no esté dispuesto a que los de siempre utilicen a alguien en su conveniencia hasta el punto de que deba sacrificarse por un bien común cuando el estado en el que se encuentra ahora el mundo y la propia humanidad lo han propiciado otros. ¿Por qué Sak debe enmendar los errores que han cometido los de siempre, los de arriba? ¿Por qué siempre deben perder los mismos pase lo que pase?
En medio de todo este caos, dolor y sufrimiento, podemos encontrar la luz en otra persona; una tabla de salvación que haga que podamos sacar la cabeza del lodo en el que la teníamos enterrada de forma irremediable. Esto también es lo que vemos en Radio Storm: esperanza, la lucha por conseguir romper las cadenas que nos atan para buscar y crearnos nuestro propio camino. No tenemos por qué salvar el mundo o por qué usar nuestras habilidades en favor de aquellos que quieren resolver las cosas en su propio beneficio. Los individuos no tenemos por qué sacrificarnos cuando no tenemos la culpa de algún suceso.
Y esto es lo que más me gusta de Radio Storm, que tenemos dos protagonistas humanos y completamente grises, sin ideas mesiánicas y que no son malos por buscar su propia felicidad a costa del resto, simplemente por no querer dar la vida por el bien común. Eso no te hace ser un monstruo, solo te hace ser alguien que quiere vivir y encontrar un resquicio de dignidad y de felicidad a pesar de que llegue el fin del ser humano.
Siendo, en mi opinión, una de las mejores distopías que he leído en mi vida, con un romance bien narrado y estructurado, una historia muy original y con todos los elementos propios de las historias distópicas, personajes grises, transversales y creados psicológicamente muy bien, con un dibujo perfecto y con una estética tétrica y desoladora gracias al blanco y negro y el uso ocasional del color, Radio Storm es una obra redonda que a cualquier persona que busca una trama adulta, compleja y psicológica debería leer sí o sí.
Sin cabos sueltos, cerrando muy bien la historia, manteniendo el misterio y sabiendo narrar todos los acontecimientos, Radio Storm es una lectura adictiva que puede darnos luz en los tiempos que corren y hacernos pensar en lo que históricamente estamos viviendo nosotros mismos. La ciencia ficción y las distopías no suelen alejarse demasiado de lo que ocurre en nuestra propia realidad.



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