«Los demonios siempre encontramos a los humanos que nos queremos llevar».
SINOPSIS
Shiki, un demonio, y Kon, un onmyoji, se separaron con la promesa de reencontrarse tres años después. Dos años y medio más tarde, en pleno verano, Kon trabaja como onmyoji durante el festival de Gion, en Kioto. Mientras se consume dudando de si volverá a ver a Shiki, una ilusión suya aparece de repente ante sus ojos. Con un mal presentimiento, Kon se dirige apresuradamente al Kasumi, y entonces…
Una historia de fantasía japonesa y seres sobrenaturales protagonizada por dos enemigos naturales.
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ANÁLISIS DEL VOLUMEN
«Si tú estás aquí, no me iré a ninguna parte. Así que no te vuelvas a marchar».
Kon, un joven onmyoji del prestigioso clan Higashimikado, compagina sus estudios en la universidad de Kioto con su trabajo de exorcista de demonios y de pequeños yokai o espíritus que atormentan a los humanos. Cuando decide ayudar a unos yokai a reparar la barrera de un burdel llamado Kasumi, Kon se enamora perdidamente de Shiki, un demonio muy poderoso que antaño fue el temido Ibaraki Doji, el cual también se enamora de él después de años llenos de soledad y vacío. Una vez Kon termina la barrera que protegerá al Kasumi y Shiki es libre al fin al haber dado sepultura al cuerno de su querido compañero Shuten Doji, decide separarse de Kon durante tres años para que este medite si de verdad quiere estar con él hasta que la muerte los separe. Si en ese tiempo los sentimientos de Kon siguen siendo los mismos, Shiki le promete ir a buscarlo.
Decidido a encontrarlo, Kon va al Kasumi para intentar averiguar su paradero y cuando recibe la respuesta de que está en Tokio, Kon no dudará un instante en ir para allá, y justamente en el momento que va a la estación se encuentra con Shiki, ¡un Shiki con forma humana y ropa moderna!
En este reencuentro, Shiki le dice a Kon que alguien le ha tendido una trampa, a lo que el onmyoji asiente, pues estaba al tanto de que ahí había algo que no cuadraba y que alguien quería atraerlo a algún lugar. Pero eso no es lo más importante en ese momento, sino que al fin Kon está con Shiki, que siente sus brazos, su calor, puede oír su voz. Lo que ahora mismo Kon más desea es que Shiki no vuelva a irse; que no lo deje solo de nuevo.
«Seguro que hay una razón. Vamos a encontrar a Gara y a hablarlo».
Sin un transporte para poder ir a buscar a Gara y Tsuchigumo, a Shiki no le queda más remedio que pedirle ayuda a Suiren, el yokai Tengu (el protagonista de La balada del cuervo) y que los ayude gracias a sus poderes. Suiren, que nunca había tenido una relación cercana con Shiki cuando él era un prostituto en el Kasumi, pero se siente muy agradecido con el demonio a causa de que este lo ayudó cuando huyó del burdel, acepta acompañarlos, sobre todo porque hacerle pagar al demonio arácnido el haberle hecho daño en su día a su novio.
Comienza una nueva aventura llena de pasión, dolor y superación entre un humano y un demonio que, en vez de ser enemigos acérrimos a causa de su condición, han creado un vínculo que va más allá de un pacto de no agresión. Pasión en la ciudad ancestral va de amor y de entregar tu alma a quien amas.
Cuando alguien tiende una trampa a Kon con una aparición de Shuten e Ibaraki en el festival de Gion, el joven busca reunirse con Shiki para así poder investigar quién ha sido el causante de la ilusión dentro de una barrera tan poderosa como la suya.
Después de vivir un reencuentro marcado por la pasión, Shiki le explica a Kon que esa ilusión solo pudo hacerse con un objeto perteneciente a Shuten Doji y que el demonio tras este incidente tiene que ser Tsuchigumo, uno de sus compañeros cuando ambos formaban parte de la compañía de demonios ladrones encabezada por Shuten. Ahora solo resta que ambos encuentren a la araña y a Gara, el demonio que siempre estaba con Shiki pero que lo dejó para irse tras Tsuchigumo.
¿Por qué?Eso tiene a Shiki abatido, ya que Gara siempre había estado a su lado desde el día que la encontró y se unió a él mientras buscaba el cuerno de Shuten.
Ante la necesidad de ayuda, Shiki pide socorro a Suiren, el yokai cuervo tengu, el cual vive en el mundo humano con su novio después de que Suiren se enamorara de Akito y abandonara con él el Kasumi. Como Suiren le debe mucho a Shiki y quiere tomarse la revancha con ese demonio araña presuntuoso que en su día le hizo daño a su chico, decide acompañarlo en su misión.
«Si lo quieres de vuelta, ven a matarme».
La cosa, empero, se pone muy fea cuando Gara aparece junto a Tsuchigumo y secuestran a Kon. El demonio, que se encara a Shiki, le dice que si quiere que le devuelva a su onmyoji, debe ir a buscarlo y luchar con él en un duelo a muerte. ¿Qué es lo que busca realmente Tsuchigumo? ¿Por qué secuestrar a Kon para que Shiki lo mate? ¿Qué harán Kon y Shiki respectivamente ante esta situación tan peligrosa para ambos?
Entre el primer tomo y el segundo han pasado dos años y medio y tanto Kon como Shiki no son los mismos personajes que viéramos en el primer volumen, sobre todo en lo que concierne a lo que sienten el uno por el otro.
Ya al inicio del tomo vemos a un Kon mucho más poderoso, maduro y más seguro de sí mismo con lo que respecta a las barreras, que no deja de ser la habilidad que lleva perfeccionando desde hace años, ya que él ama a los yokai y a los demás seres sobrenaturales y lo que desea es hacer barreras que protejan a humanos y yokai por igual; sin que nadie deba sufrir dolor.
Por su parte, tenemos a un Shiki completamente libre después de haber podido darle sepultura a su amigo y compañero al recuperar su cuerno. Esto no solo ha aliviado la carga en el corazón del demonio, sino que gracias a Kon desea vivir cuando hacía mucho que había decidido no hacerlo una vez cumpliera con la misión que se había autoimpuesto. El haberse enamorado de Kon ha hecho que desee estar al lado de ese humano todo el tiempo que tengan, enseñarle cosas que está seguro amará y poder adorar cada centímetro de su cuerpo. Por ello, cuando se entera de que alguien le ha tendido una trama, va raudo a buscarlo y juntos partirán para descubrir qué trama Tsuchigumo.
«Tu eres como yo, Tsuchigumo. Seguiría así si no hubiera conocido a Kon».
Profundizando en el romance de nuestros protagonistas, Sakuhiro sigue ahondando en el universo sobrenatural que empezó con La balada del cuervo, el primer volumen y la primera historia que ocurre en el burdel Kasumi y que ha ido expandiendo a través de otras dos parejas. De momento, la única obra que es serie y sigue abierta es Pasión en la ciudad anccestral, y próximamente tendremos un tercer volumen en el mercado japonés.
Siguiendo la misma línea que el primero (o que toda la saga), Sakuhiro vuelve a ponernos el Kasumi como centro neurálgico, como la piedra angular que une a todas las parejas y en donde converge. De nuevo en el burdel, nuestros dos protagonistas deberán luchar por lo que sienten y por aquellos que les importan.
En cuanto a la erótica, como es habitual en la saga, es un modo en el que los personajes hablan y sienten en un lenguaje distinto al de las palabras. El lenguaje no verbal es importante en BL y en cualquier obra donde haya erótica y esta no sea el eje principal (aquí no lo es) y los pocos momentos donde Sakuhiro nos representa sexo explícito son superimportantes dentro de la relación sentimental de los protagonistas, porque no es sexo por sexo: son instantes en el que ambos abren su corazón y pueden sentir y dejar que el otro sienta todas esas emociones que las palabras son incapaces de expresar.
Como ya sabéis, Pasión en la ciudad ancestral forma parte de un universo más amplio, y lo mejor que tiene esta saga es que personajes de las otras entregas vuelvan para hacer apariciones estelares y que tienen importancia para la trama o de la ambientación, como es el caso de muchos de los yokai del Kasumi y de Suiren y Akito (aunque este pobre sale de refilón).
Me repito mucho con esto, pero es que me encanta que cuando un autor hace una saga, los personajes que forman parte de la misma y que han sido protagonistas de otros mangas/libros, lo que sea, salgan en otras entregas, ya que esto sí que le da unidad a una saga de historias independientes y hace que el lector sienta que todo forma parte de un mismo mundo. Además que así el autor también puede añadir cosas de estos personajes, que el lector vea cómo le va después de su final feliz, y sobre todo cuando son tomos únicos y este te ha dejado ganas de un poco más. Pero también digo que estas apariciones deben estar justificadas y eso Sakuhiro sabe hacerlo perfectamente y no nos mete a personajes de otras entregas con calzador sino por una razón.
Así pues, si os gustó el primer volumen o los demás tomos únicos de la saga, no os perdáis la continuación de este BL de fantasía sobrenatural entre dos supuestos enemigos naturales que desafían el orden de las cosas amándose desde prácticamente el primer instante en el que se vieron.





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