«Fuiste el primero en aceptarme y en decirme que te gustaba tal como soy».
FICHA TÉCNICA
- Título original: Mijuku na Papa wa Share House de Koi wo Shiru (en japonés 未熟なパパはシェアハウスで恋を知る)
- Autora: Tomo Nakami (en japonés 中見トモ)
- Editorial española: Arechi
- Editorial japonesa: Houbunsha
- Serie completa de dos volúmenes publicado en la revista Kyapi! de la editorial Houbunsha. El primer tomo salió en Japón en el 2021.
- BL, found family, compañeros de piso, erótica, sexo explícito, crianza, slice of life, drama
- Cuenta con el tomo spinoff de Osananajimi wa Share House de Ai wo Kakou con Izumi y Ryûnosuke como protagonistas publicado en 2023.
- Traducción: Nuria Cimas Pita (DARUMA Serveis Lingüístics, S.L.)
- Páginas: 200 aprox. cada tomo
- Precio: 9'95 €
-Pack serie completa hasta fin de existencias: 12'95€
- Ya a la venta
SINOPSIS
Shiki Kagino tiene treinta y cinco años, disfruta de una vida sexual desenfrenada y cada noche se acuesta con un hombre distinto. Cuando fallece su hermana de repente, queda seis meses a cargo de su sobrino Kai. Conciliar la vida laboral y el cuidado de un niño no resulta nada sencillo. Decide mudarse a una residencia compartida con servicio de guardería, donde vive el joven y guapo Natsume Takaishi. Kagino siempre ha intentado que sus relaciones se queden en lo superficial, pero de la mano de Takaishi, tan directo con sus sentimientos, y de Kai, tan inocente, irá descubriendo poco a poco el amor…
OPINIÓN PERSONAL
Hay ocasiones que las historias llegan a tu vida por un golpe inesperado, y si bien desde que se publicó Un papá inmaduro en España me había interesado por la obra, no ha sido hasta la salida del pack ahorro este verano que decidí, al fin, comprarla y leerla. Pocas veces puedo aprovechar este tipo de ofertas (casi todo me lo compro de salida o al poco tiempo) así que esta no me la podía perder y debo decir que la lectura me ha sorprendido gratamente y que es una serie de esas marranas y disfrutonas que tienen mucho trasfondo y más complejidad de lo que pueda parecer en un principio.
Shiki Kagino es un hombre de éxito de treinta y cinco años, soltero y gay que se dedica a tener rollos de una noche y vivir su vida sin lazos emocionales con nadie. Su estilo de vida cambia radicalmente con el fallecimiento de su hermana mayor, la cual tenía un hijo de cuatro años que pasará a estar a su cargo durante seis meses, el tiempo que los padres de Shiki necesitan para prepararlo todo y llevarse a Kai con ellos al extranjero.
Pensando que podría dejar a Kai en la guardería de la empresa, Shiki no se espera que para poder matricularlo necesite hacerlo con antelación, más que nada porque necesitaría que se ocuparan de él a la de ya, puesto que vive solo y no tiene a nadie con quién dejar al chico. Su jefe (por una vez en la vida de alguien) será su salvación cuando le habla de una residencia compartida donde admiten niños, ayudan a las familias monoparentales y que tienen servicio de guardería. Allí, además, viviría con tres compañeros más.
Sin pensarlo más, Shiki decide mudarse allí con Kai durante los seis meses que debe cuidar de su sobrino. Lo que no imagina es que el destino haga que se reencuentre allí precisamente con el chico con el que se toparon en la estación días atrás y al que Kai manchó la ropa. Ese jovencito guapísimo que es el prototipo de hombre que tanto le gustan a Shiki y al cual le encantaría poder tirarse, un universitario que aspira a ser actor llamado Natsume Takaishi. Una pena que sea heterosexual.
Al vivir con tres personas más, el guapísimo Natsume, el profe de la guardería de Kai, Ryûnosuke Hachiya y el mimado de Izumi Mitsuguchi, ilustrador freelance, Shiki, que poca idea tiene de cuidar a niños, se siente menos solo y más acompañado, sobre todo por Hachiya, que sabe de niños y de cómo tratarlos. Y también no pasa por alto las miraditas que no deja de echarle Natsume.
Porque el pobre Natsume no sabe qué hacer para poder mejorar como actor, ya que sus profesores siempre le recalcan que le falta masculinidad y ponerle más sentimiento y madurez a su actuación. Por ello, y en busca de inspiración, no puede evitar poner los ojos en Kagino, un hombre más mayor que él, guapo, elegante y que desborda atractivo masculino por los cuatro costados. Por eso, cuando lo ve en el baño masturbándose por el ano se queda anonadado, más que nada porque no puede evitar excitarse teniéndolo frente a él, y termina follándo con él en el baño. ¡La química entre ambos es brutal! Y Natsume no se puede sacarse a ese hombre de la cabeza, mucho menos cuando le propone ser follamigos.
«Que un niño tan pequeño sea capaz de preocuparse por los demás y yo solo pueda pensar en mí... Soy horrible».
Siendo una obra que aborda el amor desde el punto de vista familiar y romántico, el crear lazos profundos y verdaderos, Un papá inmaduro es una historia de dos tomos donde tenemos un primero que aborda muchos temas de forma más superficial y un segundo que redondea muchísimo la trama y los personajes al profundizar más en ellos y desarrollarlos mejor. En su conjunto, es una historia muy disfrutona, un BL adorable y supererótico que sabe equilibrar perfectamente la parte erótica y romántica con la de crianza y la creación de una familia no heteronormativa con las figuras de Shiki y Natsume como la familia de Kai.
«¡¿Por qué tengo que pensar con el rabo, eh?!».
El shock llega cuando se lo encuentra masturbándose y descubre que ese hombre maduro y guapo es más sexy y deseable de lo que podría imaginar. Se supone que él es hetero, pero no puede evitar que se le ponga dura y que desee enterrarse en él con urgencia. El sexo que había tenido hasta ese momento, junto con su experiencia, quedan a la altura del betún después de ese momento loco en el baño en el que descubrió un mundo oculto. Entre su deseo de mejorar como actor y el deseo que Kagino despierta en él, el joven Natsume aceptar ser su follamigo, pero las cosas dentro de él van cambiando a medida que pasa tiempo con él y con Kai y su corazón se va llenando de amor hacia los dos; uno diferente por cada uno, pero igual de intenso. Natsume no solo desea ser la pareja de Kagino, sino cuidar a Kai junto a él.
Pero Shiki no piensa igual.
Sin relaciones series en su vida, sin lazos estrechos con nadie, viviendo su sexualidad con desenfreno y sin querer nada serio ni estable, Shiki Kagino no desea tener un noviazgo con Natsume, solo pasarlo bien y tener a alguien con quien follar a mano hasta que Kai se vaya con sus abuelos y él vuelva a su piso y a su vida de antes.
A pesar de lo que le unía a su hermana, Shiki tiene miedo de querer a otros, y con la llegada de Kai algo está cambiando en su interior. Porque echa de menos a su hermana y la convivencia en la residencia, con Natsume y con Kai, está haciendo que broten en él esos sentimientos que había enterrado pensando que no los necesitaba. Pero sí se necesitan lazos afectivos y Shiki comienza a desear estar con Kai y no dejar que se vaya, así como que Natsume no sea solamente alguien a mano con la que echar un polvo sino alguien que forme parte de su vida.
Así pues, con todos estos ingredientes, Tomo Nakami nos presenta en Un papá inmaduro una historia sobre crianza, pero aderezada con un romance tórrido y supererótico entre nuestro soltero de oro con un joven veinteañero que desea ser actor. La ingenuidad de Natsume en el campo sexual choca con la experiencia de Shiki y tenemos a un pasivo dominante que sabe lo que quiere y no siente pudor alguno en hacer de todo en la cama y un chico más inexperto que no sabe muy bien cómo expresar lo que desea, aunque se derrite con todo lo que le hace Shiki. Lo malo es que esto hace que Natsume se sienta inferior a Shiki y que su juventud e inexperiencia choquen, a pesar de lo mucho que adora a ese hombre que ha hecho que cambie de acera.
Y de esto es de lo que trata el segundo tomo, un volumen que redondea la obra y que tiene un ritmo mucho más pausado que el primer tomo y que sirve para consolidar a la pareja y también para que Shiki encuentre la forma en la que quiere cuidar de Kai y cómo debe buscar ese camino para que el niño sea feliz y su propio camino para hallar la felicidad con su pareja: Natsume.
Si en el primer tomo encontramos a Shiki teniendo que acostumbrarse a Kai y a desarrollar sentimientos por él y también por Natsume, en el segundo tomo tenemos más protagonismo de Natsume y cómo ambos deben encontrar su propio equilibrio en su relación de pareja, ya que no solamente deben sortear las inseguridades, la diferencia de edad y la experiencia que ambos han tenido en la vida (las cuales son distintas tanto por su edad como por el ambiente en el que se han movido hasta entonces a raíz de su sexualidad), sino que aquí también influye la carrera de actor de Natsume y el hecho de que este desea que Kagino confíe en él para que ambos críen a Kai juntos y no que este lo aparte pensando que lo está cargando con responsabilidades que no le corresponden, máxime que poco a poco se va haciendo una persona más conocida y su relación homosexual, de salir a la luz, podría ser un hándicap en su carrera y un gran escándalo que podría hunirlo para siempre.
«Hace mucho tiempo que me enamoré».
Y qué necesario es este segundo volumen para que la historia sea mucho más redonda y podamos entender mejor a Shiki y Natsume, así como ver más desarrollado el tema de cuidar y criar a un niño pequeño, algo que se cuenta muy bien y que, como ya he comentado, la mangaka sabe equilibrarlo con el romance y que ambos temas tienen el mismo peso e importancia en la obra.
Es más, Kai es la piedra angular que hace que Shiki aprenda a amar y que quiera algo serio con Natsume. Sin Kai no habría historia y esto también me gusta, porque Un papá inmaduro no podría contarse sin los agentes que aparecen y esto la hacen una historia bien creada y personajes mejor caracterizados y más profundos de lo que parecen a simple vista.
Y no solamente sus protagonistas, también los secundarios dan mucho juego, sobre todos los compañeros de piso, Hachiya y Mitsuguchi, los cuales no son elementos decorativos, sino que aportan a la historia. Hachiya no solamente es el encargado de la residencia, también es el profesor que se encarga de Kai en la guardería. Su rol es el del cuidador y el del consejero con lo referente al cuidado de un niño, pero también cuida de los demás porque es algo que le gusta, no en vano siempre está consintiendo a Izumi, su amigo de la infancia y el otro integrante de la residencia. A él no le gustan los niños, ¿entonces qué pinta en ese lugar? Pues porque tiene un vínculo muy fuerte con Hachiya, su amigo de la infancia, y el lector ya ve que entre ellos hay algo más pues no parece que sean solo amigos de la infancia.
Como podéis apreciar por las imágenes, el dibujo de Tomo Nakami es muy bonito y detallista. Tenemos a hombres muy guapos y con rasgos muy masculinos y sexis, y luego a un nene adorable al que quieres achuchar y comerte a besos.
Y en la erótica no se queda atrás. Aunque es una pena que tengamos censura, las escenas de sexo son espectaculares y al tratarse de un BL donde el spicy es muy importante y es la base en la que comienza la relación entre los protagonistas, es bastante abundante, pero siempre tiene un sentido y está justificado dentro de la trama. Además que no encontramos nada tóxico entre los protagonistas y el sexo siempre es con consentimiento y no hay nada turbio, algo que puede incomodar a muchas personas. Aquí no hay nada de eso y encontramos más sexo en plan erótico y adorable que otra cosa. Llega un momento en que no puedes dejar de pensar en que Natsume y Shiki son bellísimos juntos.
La traducción me ha gustado mucho y Nuria Cimas acierta muchísimo en el tono de los personajes, en captar su esencia y su voz, y esto hace que la lectura fluya y sea superamena además de agradable. Además de que no he encontrado errores destacables ni en la traducción ni en la corrección del texto, así que todo bien.
Si sois de historias que sean más de un tomo pero no muy largas, si os gustan los romances muy eróticos pero con transfondo, también los found family y el ver a una familia no heteronormativa, pues ya os digo yo que todo esto y mucho más es lo que váis a encontrar en la lectura de Un papá inmaduro.










Comentarios
Publicar un comentario