lunes, 15 de mayo de 2023

Reseña: Cómo conocí a mi marido de Ryousuke Nanasaki y Yoshi Tsukizuki

 "Precisamente haber tenido que vivir todas estas cosas, fue lo que me llevó a poder conocer a mi marido"


FICHA TÉCNICA

Título original: Boku ga Otto ni Deau made  (en japonés 僕が夫に出会うまで)

Autores: Guión: Ryousuke Nanasaki (en japonés七崎良輔); arte: Yoshi Tsukizuki (en japonés つきづきよし)

- Editorial Española: Distrito Manga

- Editorial Japonesa: Bungeishunju Ltd

- Tomo único  serializada en la revista Bunshun Online  de la editorial Bungeishunju Ltd que adapta el ensayo del mismo título. Publicado originalmente en japón en 2021

- BL, slice of life, LGBTIQ, autobiografía, romance, drama 

- Traducción: Luis Alis Ferrer (Nagareboshi SL)

- Páginas: 208

- Precio: 8'95€

- Ya a la venta. 


SINOPSIS

Basada en el ensayo homónimo, llega de la mano de Ryousuke Nanasaki esta historia autobiográfica sobre las vicisitudes de un joven gay y el primer matrimonio homosexual reconocido en Japón.

En esta colección de historias seremos testigos de los primeros pasos del joven gay Ryousuke Nanasaki cuando, siendo tan solo un crío, ya es objeto del escarnio de sus compañeros de clase por comportarse distinto a lo que se considera un niño "normal". Además, nos adentramos en su búsqueda del amor, desde los primeros escarceos platónicos en el instituto hasta diversas situaciones embarazosas en apps de citas. En su camino nos cuenta cuánto tardó en encontrarse a gusto con su forma de ser y lo difícil que fue hallar a un grupo de amigos que finalmente lo aceptasen tal y como era. Un viaje lleno de sentimientos no correspondidos y viejas heridas que, con el tiempo, acabarán sanando gracias a la perseverancia y el afecto.


OPINIÓN PERSONAL 

Ojalá todas las personas fuéramos iguales sin importar género o sexualidad. Ojalá todo el mundo tuviéramos los mismos derecho, reconocidos ante la ley, para poder ser quienes somos en realidad. Pero, aunque así es como debería ser, no es para nada la realidad y, en pleno siglo XXI, todavía se sufren fuertes discriminaciones frente a los más vulnerables. La discriminación que sufrimos (dentro y fuera) las personas del colectivo LGBTIQ es una lucha constante. Es levantarte cada día y saber que, gente a la que no le importa ni te conoce, te va a juzgar por ser quien eres, por amar lo que no consideran el canon o por comportarte fuera de lo socialmente establecido. Todo esto es de lo que nos habla Cómo conocía a mi marido (conocido internacionalmente como Until I meet my husband) manga BL que adapta a viñetas la novela homónima Boku ga Otto ni Deau made, ensayo autobiográfico que en 2019 publicó Ryousuke Nanasaki, un japonés gay que nos cuenta sus vivencias hasta que conoció a quien es hoy en día su marido, siendo la única pareja gay oficialmente reconocida como matrimonio en Japón. 

Esta reseña va a ser una muy especial por varias razones. La primera es que no os puedo hablar de una trama porque no la hay. No estamos ante una historia de ficción, sino ante una historia real, unas vivencias personales que el propio autor nos relata sin ambages, sin suavizarlas, sin esconder sus pensamientos, deseos, acciones, aciertos y errores. La segunda es que, como persona del colectivo, poder leer el testimonio de alguien que pertenece al mismo grupo que yo (en mi caso soy una mujer bisexual), que ha sufrido, pensado y experimentado muchas cosas parecidas a las que yo he vivido, hace que sea una lectura tremendamente segura, que conforta a pesar de lo mal que se pasa, porque te sientes comprendida y acompañada. Sientes que no estás solo. 

Cómo conocí a mi marido es un tomo único que se estructura a través de distintos episodios que van desde la niñez de Nanasaki hasta el día de su matrimonio con su marido Ryousuke (sí, se llaman igual) y dos episodios extras importantes de la sus vidas. Es así que conocemos a un pequeño Ryousuke que, aunque se siente un niño normal, el resto de su entorno no lo percibe así porque no se comporta como debería hacerlo un niño que sigue el modelo patriarcal de roles de género. En las vivencias de Nanasaki tenemos varias cosas, no solamente la homofobia, sino también el bullying hacia aquellas personas que se sale de las cajas en las que nos encasilla la sociedad. Ryousuke no tarda en comprender que, para los demás, él no es normal porque le gustan cosas que son de "chica" o se comporta de forma "afeminada". Eso empieza a crearle complejo y a generarle un miedo terrible, algo que le afecta psicológicamente y lo hace volverse solitario, retraído, esforzándose por encajar en esa caja prediseñada. Su adolescencia mejora cuando conoce a su primer amigo, pero también es ahí cuando empieza a tener más problemas para entenderse y poder darle nombre a lo que comienza a sentir.   

Y es que la sociedad japonesa, como todas en general, es patriarcal y cisheteronormativa y eso hace que la educación a los niños siga un patrón bipartito. Sin ningún referente que pueda hacerte comprender lo que te pasa o sin una educación inclusiva, es complicado que un adolescente pueda entender qué le está pasando y por qué se siente atraído por personas de su mismo sexo. Eso hará sufrir a Nanasaki, haciéndole reflexionar sobre por qué él es así, por qué es diferente a los demás, por qué no puede ser un hombre como todos los que lo circundan. 

La perspectiva y el mundo de Nanasaki cambian cuando deja su Hokkaidô natal y se muda a Tokio donde comenzará a intentar comprenderse y averiguar si es gay o no. La empatía y la identificación son máximas para las personas del colectivo que hemos sufrido lo mismo. El no comprenderse, el negarse una y otra vez a aceptar una realidad que, sabemos, se sale de la caja y que nos encasillaría fuera de la misma y nos pondría en otra que, obviamente, no está socialmente aceptada, o no todo lo bien aceptada que debería estar. Tampoco ayuda que, para aceptar esta casilla, en el caso de llos hombres, los cisheteros quieran denigrarte y encasillarte a un estatus de "mujer", negándote el género con el cual tú te identificas solo porque te sales del canon de la masculinidad (vamos la masculinidad frágil que todes conocemos y que apesta a machismo). 

Las vivencias en Tokio, unas no muy agradables y que le harán creer que debe curarse y obligarse a sentirse atraído por mujeres, harán que, finalmente Ryosuke acepte quién es y que entre en el mundo gay japonés, conociendo a personas del colectivo y teniendo sus primeras relaciones. Todo podría haber sido muy bonito ahora que él mismo se ha aceptado y que no va a esconderse más. Pero no todo el mundo es de su misma opinión. Tenemos que tener en cuenta que no todo el mundo quiere salir del armario ante según quienes  (obviamente por miedo al rechazo y a las burlas, a la humillación de quienes se suponen que son tus amigos o familiares) y que cualquier relación homosexual que tengan la llevan a escondidas. La intolerancia es algo que está muy presente en la sociedad nipona (y no nipona, solo hace falta ver las agresiones a personas del colectivo que se están sufriendo últimamente en España) y la vemos reflejada en Cómo conocí a mi marido

Pero, a pesar de las malas experiencias, los errores cometidos y el dolor sufrido, no todo en la vida de Nanasaki fue o es malo. Y es que, ante todo, Cómo conocí a mi marido es una historia de esperanza y llena de amor. Aunque las personas del colectivo estemos reprimidas, no debemos caer en el error de aislarnos, de vivir con temor y soledad en la oscuridad para que nadie nos vea. No estamos solos, hay más personas como nosotros y otras heteros que nos van a tender la mano. Debemos aceptarnos, querernos por quienes somos y, sobre todo, no perder la fe en ser felices. Todos merecemos la felicidad y ese es el mensaje que Nanasaki quiere trasmitirnos con su obra. Él, a pesar de sus vicisitudes, ha encontrado la felicidad con su marido, es feliz, y hoy en día se dedica a planificar bodas para personas del colectivo LGBTIQ y continúa luchando, como hacemos todas las personas del colectivo, para que se reconozca lo que somos y la igualdad con las personas hetero.

La mangaka que adapta la vida de Ryousuke Nanasaki es Yoshi Tsukizuki, una autora de BL que no podría haber hecho un mejor trabajo. Su arte es precioso, detallado, muy expresivo y plasma a la perfección cada una de las escenas de esta historia. Es imposible no emocionarse con esta mezcla de narrativa y arte. Es importante que una autora de BL adapte en un BL una historia real porque siempre se está denigrando el Boys Love como historias pornográficas o fetichistas sobre gais cuando, en realidad, si bien no se quiere hacer apología del colectivo, sí que es verdad que el género ha evolucionado y sí que hay mangakas que pertenecen al colectivo y que sí quieren hacer denuncia social y contar historia verosímiles y mostrar la cara más amable y la menos amable de la sociedad y lo que los hombres no hetero sufren. Se puede hacer perfectamente BL con o sin ficción. No solo las mujeres lee BL, y el BL ha sido y sigue siendo referente para muchas personas del colectivo en Japón y fuera del mismo.


La edición española de Cómo conocía a mi marido es preciosa y poco puedo decir salvo felicitar por el buen trabajo con una obra tan especial. Distrito manga nos presenta un tomo de tamaño A5 por el mismo precio que la mayoría de tomos de su catálogo, en blanco y negro, con sobrecubierta. La impresión de las viñetas es nítida y perfecta así como la maquetación a cargo de Yellowkidsworks. La traducción corre a cargo de Luis Alis con gran acierto, con un texto impecable y fluido que se devora. Mi más sincera enhorabuena por el trabajazo.  

Creo que poco más puedo añadir sobre Cómo conocía a mi marido salvo que es una lectura obligatoria. No solamente para personas del colectivo (es igual que no seas hombres gais os vais a sentir identificados igual), sino para quienes no lo sois y no os gusta el BL o no leéis mucho del género y mucho meno si son BL eróticos. Esta obra puede ayudar a muchas personas a comprendernos, a entender que no somos alienígenas ni personas menos dignas porque nos gusten hombres o mujeres. Cómo conocía a mi marido es una oda a la comprensión, a la esperanza, al amor y a la tolerancia. Nosotros aceptamos a las personas cishetero, ¿por qué ellos no a nosotros? Da que pensar. Hay que pensar. Hay que avanzar como sociedad.  


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