«Te daré todo aquello que pueda darte. Incluso las luces y las sombras que llevo dentro».
FICHA TÉCNICA
- Título original: Meiji Juuzoku Tungsten (en japonés 明治従属タングステン)
- Título en italiano: Tungsten
- Autora: Mio Tatsumoto (en japonés 龍本みお)
- Editorial italiana: Flashbook
- Editorial japonesa: Media Factory (Kadokawa)
- Serie de dos volúmenes publicado en la revista Comic Fleur de la editorial Media Factory (Kadokawa). Los dos volúmenes salieron a la vez en Japón en el año 2021.
- Tiene una secuela directa a modo de epílogo titulada Meiji Juuzoku Tungsten Aru Tegami, volumen que se publicó en el 2024. En Italiana ha sido publicada con el título Tungsten la lettera.
- BL, serie completa, ficción histórica, slice of life histórico, mxm romance, abuso, ingeniería, amo y sirviente, age gap, amor prohibido, triángulo amoroso
- Puesto número 20 en la categoría BEST deep BL en los premios BL Awards en el año 2022.
- La traducción de la sinopsis y otros diálogos del manga que aparecen en este post se han traducido por mí para esta reseña sin uso de IA.
SINOPSIS
Finales de la Era Meiji.
Después de volver a Japón desde Europa, Ryoji Saeki comienza a trabajar como ingeniero haciendo proyectos para construir centrales hidroeléctricas en las zonas más rurales. Durante sus distintos viajes, conoce a un joven que ha sido separado de su familia, incapaz de hablar y, según los habitantes del lugar, con algún tipo de incapacidad mental. Ryoji decide darle cobijo en su propia casa después de comprender que, en realidad, ese joven no sabe hablar japonés y tiene problemas de visión, el cual soluciona con unas gafas, y se lo queda como su sirviente.
La relación entre Ryoji y Edward está destinado a transformarse y cambiar con el transcurso del tiempo.
OPINIÓN PERSONAL
Si hay una mangaka de la cual estoy enamorada y la cual me duele que no sea muy conocida en occidente es Mio Tatsumoto, una autora que, además de hacer BL, también hace romance hetero dentro de la demografía femenina, también con gran éxito en Japón. Con una carrera más que consolidada, teniendo obras más o menos largas, pero casi siempre centrándose en el romance entre personas adultas, las obras de Mio Tatsumoto se caracterizan por su bonito y cuidado dibujo, su fluidez narrativam sus dramas ligeros (que no menos complejos) y sus personajes bien caracterizados, los cuales siempre tienen una profundidad más grande de lo que parecen a simple vista.
Dentro del BL, su obra más famosa y querida es Neko X Neko un slice of life de cuatro volúmenes donde tenemos una pareja reversible, algo que en el BL, por los clichés que existen desde la creación del género, no solemos ver muy a menudo (más por decisiones editoriales que por las propias autoras). Si bien es una pena que Neko X Neko siga superinédita en occidente, Meiji Juuzoku Tungsten, la obra de la cual os voy a hablar a continuación, sí que ha llamado la atención en esta parte del mundo, habiendo sido licenciada y traducida al italiano y en nada lo estará al inglés.
Salvando las distancias, pero ambientada en la misma época que Blue Morning, Meiji Juuzoku Tungsten nos traslada al Japón de finales de la Era Meiji para pueblo en pueblo instalando centrales hidroeléctricas en un Japón en plena modernización y occidentalización. Pero ambos jóvenes tienen secretos, miedos y sentimientos por descubrir y por confesarse el uno al otro que cambiaran sus vidas y su relación.
«Es maravilloso poder encender una luz. Así no le temo a la oscuridad».
Ryoji Saeki es un joven ingeniero de 26 años con un gran talento en lo concerniente a la electricidad. Ante la alta demanda que hay sobre la energía eléctrica para la modernización necesaria del país nipón, Ryoji, como tantos otros ingenieros, están siendo contratados por distintas empresas para llevar luz a zonas del país. En compañía de su joven sirviente Edward (el cual no es japonés, sino un joven y guapísimo extranjero sin recuerdos), Ryoji acepta un nuevo encargo en una zona rural donde, si llega la luz eléctrica, hará que la zona florezca y que el pueblo se beneficie en forma de expansión, mejoras técnicas y la posibilidad de hacer que se oferten más empleos. Lo que no esperaba Ryoji era que, tras ese encargo, estuviera su antiguo benefactor, Nakahara.
Sin conocer el idioma, habiendo perdido prácticamente la vista, siendo tratado como una persona demente y estúpida por no poder comunicarse con nadie ni articular palabra en japonés, Edward se limitaba a malvivir como podía hasta que Ryoji lo salvó de la oscuridad y la desolación en la que transitaba; estando en un mundo que no acababa de comprender hasta que una luz llamada Ryoji Saeki prendió y fue como si viera a un angel puro y hermoso frente a él.
Tomando a Edward bajo su protección al descubrir lo joven que era y lo mucho que sufría en silencio y soledad, Ryoji no solo le enseñó el japonés, sino que le dio un hogar y unos conocimientos que ahora Ed pone en práctica para ayudar a su patrón, al hombre del que está perdidamente enamorado y del que no se quiere separar nunca jamás. Pero la llegada de Nakahara a escena lo cambia todo y los sentimientos de Ed y Ryoji se precipitarán sin control.
«¿Me está tentando, verdad?».
El amor de Ed, eso que le había parecido tan imposible de alcanzar, de repente, está a un palmo de distancia cuando descubre que Ryoji solo puede amar a los hombres y que ese Nakahara había sido mucho más que su benefactor en el pasado. Ese hombre había sido alguien tan importante en la vida y en el corazón del ingeniero que, todavía hoy, después de muchos años sin verse, Ryoji se siente atrapado e incapaz de negarle nada a ese hombre que parece que siga jugando con él, reteniéndolo y anclándolo a unos dolorosos sucesos que todavía lo trauman. ¿Por qué? ¿Qué es lo que pasó entre ellos? ¿Por qué no puede ser Edward quien tenga a Ryoji entre sus brazos y sentir el calor de su cuerpo? Besarlo y acariciarlo para demostrarle lo mucho que lo ama.«Hace dos años, cuando todavía no entendía bien el idioma, tenía la misma expresión que ahora».
Habiendo tenido una vida difícil, el joven Ryoji Saeki a conseguido ser un ingeniero de renombre gracias a su esfuerzo y a su constancia en el estudio. Regresando de una estancia en el extranjero para especializarse y conseguir aprender las técnicas avanzadas occidentales, hace dos años que vive y trabaja con su fiel Edward, un joven presuntamente británico que no recuerda quién es o qué le sucedió salvo que tuvo un accidente siendo más pequeño. Ahora, con unos diecisiete años, el joven solo quiere servir a Ryoji y estar a su lado, ofrecerle todo lo que necesita.
Todo iba bien hasta que aparece Nakahara en sus vidas, el antiguo benefactor de Ryoji y el que fue su amante. A pesar de los años, los sentimientos de Ryoji por Nakahara y lo que vivió mientras estuvo en su casa lo siguen atormentando, sobre todo las noches sin luna, ya que no es capaz de dormir en la oscuridad sin una luz que ilumine ese ente espero y negro que parece engullirlo todo. Simplemente, la oscuridad es una herida abierta en el corazón de Ryoji y solamente Ed parece estar curando eso gracias a su apoyo contante y a su infinito afecto sincero. Y es que desde que apareció en su vida, Edward está siendo mucho más que un sirviente o más que un estudiante al que quiere patrocinar. Ryoji quiere dárselo todo, ofrecerle cualquier cosa a alguien tan brillante, tan buena y con tanto talento.
Las cosa, empero, dan un giro cuando Edward confiesa lo que siente y Ryoji se siente perdido y sin saber muy bien cómo reaccionar, ya que no cree que lo que siente Ed por él sea real, sino simplemente la consecuencia de haber estado solamente a su lado siendo tan joven y sin haber visto más mundo más allá de lo que le ha dado el propio Ryoji. Pero no es así, o al menos esa no es la realidad de Edward, ¿pero cómo le puede hacer entender el joven que lo que siente es real y que ese amor se debe al propio Ryoji y a nadie más que él?
Con una narración sencilla y fluida, teniendo en cuenta el contexto histórico y el tema de la creación de la central eléctrica, Mio Tatsumoto nos relata un romance adulto, un romance complicado, pero sanador, sin elementos tóxicos y muy dulce entre dos hombres muy heridos y perdidos.
Aunque ambos han tenido circunstancias y experiencias diferentes, Ryoji y Edward son dos hombres muy heridos y perdidos que, una vez se han encontrado, comienzan a sanar sus heridas internas (las que no se ven, las psíquicas) sin ser conscientes y todo a través de un fuerte sentimiento de amor incondicional y puro que nace en sus corazones. La llegada de Nakahara en escena propicia que los sentimientos de ambos, los cuales habían estado escondidos, empiecen a fluir y que la relación de ambos tome un nuevo rumbo, uno en el que ambos encontraran la luz, la salvación de sus almas heridas cuando su amor florezca y se expanda. Cuando el temor y los miedos sean apartados y amos decidan hacer caso a su corazón.Porque Meiji Juuzoku Tungsten es una historia de luz en el sentido metafórico y real. Tenemos el hecho de que ambos protagonistas hacen llegar la electricidad a lugares donde no la hay, a la vez que ellos mismos son la luz del otro. De ahí también procede el título mismo de la obra, ya que "tungsten" hace referencia al tungsteno, un metal que se utilizaba para la creación de las bombillas (el filamento que encontramos centro de la bombilla). El amor (la luz) es el pilar de la obra, un amor que va más allá de lo romántico, de lo sexual, de lo familiar. Es el amor en toda su expresión y extensión. Es un amor que no tiene ni principio ni final.
«Desde el aguacero de aquella noche, no ha habido día que no me sienta agradecido por haberte encontrado».
Aunque la historia principal de Meiji Juuzoku Tungsten tiene su principio y final en los dos primero tomos de la obra, un par de años después, Mio Tatsumoto hizo un tomo secuela para cerrar completamente la historia, profundizar más en el pasado de los protagonistas y darles el epílogo que merecían sus protagonistas para saber qué pasó después y ver cómo se había desarrollado su nueva relación, ahora ya sí sentimental y no laboral o de amo y sirviente.
Porque uno de los puntos débiles que tenían los dos tomos de Meiji Juuzoku Tungsten era que quedaban muchas cosas en el aire y otras no se acababan de explicar muy bien o cojeaban. En pocas palabras: había cabos sueltos, vaya.
Con este volumen secuela (o epílogo), Meiji Juuzoku Tungsten se vuelve una obra completamente redonda y superrecomendable, un manga de ficción histórica que no solamente se centra en el romance de dos personas de países y edades distintos, sino que también nos habla de un periodo histórico y un momento muy concreto en el que el país nipón se estaba occidentalizando y modernizando después de que acabara el shogunato Tokugawa y llegara la Era Meiji.
Y, como he mencionado anteriormente, esta obra es de lectura muy agradable, no se hace pesada, no tiene exceso de información compleja sobre los temas más técnicos o históricos sobre ingeniería (solo lo justo para entender lo que sucede y lo que hacen los personajes) y el romance que nos presenta es dulce, sin elementos controvertidos, conductas tóxicas o drama innecesario entre los protagonistas.
Meiji Juuzoku Tungsten es una obra de luz, de confort total. Una obra que ojalá acabe llegando a España y que, con ello, abra la veda para que muchas otras obras BL de Mio Tatsumoto lleguen a nuestras estanterías.







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