«¿Cuántas veces tengo que decírtelo? No es solamente por la comida. Tú me importas».
Tras muchos giros inesperados, los protagonistas se convierten en amantes tras comenzar como un simple intercambio de encuentros secretos. De esta manera, hablan de cosas cotidianas, salen juntos los fines de semana y disfrutan de comidas muy dulces… Y es que cada uno desea por completo al otro, tanto el cuerpo como las emociones.
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ANÁLISIS DEL VOLUMEN
«Pero también me gustaría hacerlo sin eso de por medio, de vez en cuando».
En un mundo donde hay humanos que poseen unas extrañas características secundarias que te hacen ser el cazador o la presa, Naruse Kuon es un pastel que está viviendo un sueño: ser la pareja de Tatsunari, el tenedor del que lleva enamorado desde el instituto. Aprovechándose de su condición como pastel y de la necesidad de Tatsunari de sentir sabores a través de sus fluidos corporales, algo en el interior de Naruse va encendiéndole las alarmas cuando su novio le hace el amor sin utilizar ese momento para alimentarse de él. ¿Por qué? ¿A caso se está cansando de su sabor y no quiere más de él?
Por su parte, sin ser consciente de los miedos de su novio, Tatsunari ha acabado enamorándose de Naruse. Puede que todo entre ellos empezara porque son tenedor y pastel y el dulce sabor de Naruse dejó K.O. los sentidos atrofiados de Tatsunari y su delicioso sabor es imposible de olvidar, pero, a la larga, eso ha cambiado. Ahora Tatsunari quiere estar con él porque le gusta su compañía, sus bromas raras que nadie entiende, sus silencios, su sonrojo, su forma de mirarlo y de derretirse cuando Tatsunari lo devora o lo estrecha entre sus brazos... Todos esos instantes son un tesoro para el chico y no quiere perderlo por nada del mundo.
«Te quiero, y por eso te pido que no te contengas delante de mí».
Y es que la naturaleza de un tenedor es volátil y a cada incidente grave que ocurre en el país y que hace que la sociedad tema más y más a los tenedores, más odia Tatsunari al tenedor que hay en él. Solamente la entrega incondicional de Naruse y el que lo acepte tal y como es le da algo de sosiego. Hay alguien en el mundo que no lo odia, que no le tiene miedo, que confía en él y hace que se sienta hasta normal. Pero a la vez también le da miedo. Miedo de que a Naruse no le importe que pueda comérselo de verdad, y en un sentido en el que no haya vuelta atrás y que también en ese momento de peligro él se deje hacer, aunque eso signifique después que Tatsunari se odie a sí mismo.
Las cosas empiezan a ponerse tensas cuando a Tatsunari lo aborda un chico llamado Megumi, un tenedor que también acude a la misma clínica que el joven universitario y que, además, parece que escuchó su discusión con Naruse en la estación y sospecha precisamente de que este es un pastel. Al no poder sacarle nada en claro a Tatsunari, el chico prueba con Naruse, sin que este sospeche para nada sus intenciones. ¿Qué es lo que pretende Megumi?
«Si él supiera que me alegro de que sea un tenedor, seguro que acabaría odiándome».
Descubriendo por casualidad que es un pastel, Naruse Kuon ha aprovechado esta característica especial de su cuerpo para acercarse a Tatsunari, un joven tenedor que, después de comprobar el sabor de Naruse, durante su época en el instituto, no se lo ha podido sacar de la cabeza ni dos años después de haberlo dejado. Entrando en la misma universidad que él para reencontrarse con su amor no correspondido, Naruse logra engatusar de nuevo a tatsunari usando el hecho de que ambos son pastel y tenedor; jugando con la baza del sabor, ya que un tenedor solamente siente algo cuando devora a un pastel. Sus papilas gustativas, atrofiadas una vez desarrollan su característica de tenedor, hacen que estos no puedan saborear la comida normal (aunque la necesitan ingerir para vivir) y solamente los fluidos corporales de los pasteles hacen que estas papilas gustativas revivan y sientan algo.
Siendo ahora una pareja, es decir, novios y no simplemente un pastel que se deja devorar por un tenedor hambriento, Naruse no sabe muy bien qué sentir cuando ambos están en un momento de intimidad y Tatsunari no lo devora y se limita a hacerle sentir placer. ¿Por qué? ¿Qué ha cambiado para que, si son pareja y siempre ha tenido el consentimiento de Naruse, ahora casi nunca se lo quiera comer?
«Aunque me traten de un modo injusto, sé que tú estarás ahí para defenderme».
Y es que Naruse no es consciente de que para Tatsunari lo suyo ya no es simplemente una forma de alimentarse, sino que se ha enamorado de su pastel y desea hacer cosas con él que no tengan que ver con comer, sino con hacer cosas de pareja y de ahí que la alimentación haya quedado en un segundo plano. Lo que ahora le preocupa al chico es saber si hay antecedentes de parejas de tenedores y pasteles, a la vez que se pregunta si debería contarle a su doctora su relación con Naruse.
Pero las cosas se precipitan y colisionan en el interior de Tatsunari cuando Megumi entra en escena y parece que está interesado en lo que se siente cuando entras en contacto con un pastel. Por eso, cuando el chico descubre que Nasure ha entrado en contacto con Megumi, toma posesión y control de su razón su lado depredador de tenedor. Ese lado posesivo que no piensa dejar que Naruse sea de nadie más que de él.
Al ser un universo que trata de devorar y de ser devorado a través del cuerpo y usando la metáfora sexual por los fluidos corporales, Love from the tip of the tongue es un BL supererótico en el que An Momose aprovecha la propia idiosincrasia del género para crear una obra muy sensual y a la vez romántica. A través de la inexperiencia de los protagonistas y de lo excepcional que es ser tenedor o pastel, Momose nos relata un romance torpe y lleno de malentendidos a causa del miedo que sienten ambos protagonistas. Tatsunari siempre ha odiado ser un tenedor y solo ahora que Naruse lo acepta tal y como es, y que no le tiene miedo a su naturaleza depredadora, empieza a reconciliarse consigo mismo y a no querer esconderse más o de huir.
No de nuevo.
«Yo nunca he pensado que me hayas arruinado la vida ni nada parecido».
Lo que me gusta de este manga (además de la narrativa de Momose), es que el cakeverse se muestre de una forma muy natural, como algo que podríamos tener en nuestra realidad a pesar de que sea un universo fantástico. Y esto se debe a que el romance y nuestros protagonistas son universitarios mundanos con preocupaciones mundanas derivadas del amor, algo con lo que podemos empatizar perfectamente. Eso y que la erótica no está de más y va de la mano con el subgénero al que pertenece la obra. El sexo, al estar ligado con el hecho de alimentarse y ser un modo en el que la presa puede sentir placer mientras alguien se la come (muy parecido al mordisco del vampiro y a la succión de la sangre en la que la persona que muerden no siente dolor o siente placer sexual como respuesta de presa) está perfectamente integrado en la obra y tenemos las escenas perfectas en los momentos perfectos y con el desarrollo perfecto. Porque lo que hace especial y diferente a este BL es que a una historia de romance normal y corriente pero con el punto de que es un cakeverse, y este toque de fantasía distinto le da una dinámica a la pareja que se aleja de las obras convencionales.
Y, bueno, que Tatsunari y Naruse son adorables y punto.
Y yo es que me leo de An Momose hasta la lista de la compra (o casi).
Dicho esto, si de verdad os llama la atención el cakeverse, creo que de las dos obras del subgénero que tenemos en España, la mejor apuesta para empezar es Love from the tip of the tongue, que al ser una serie de tres tomos desarrolla bastante bien lo fundamental de este universo que, como el omegaverse, cada autora puede variarlo e inventarse lo que quiera mientras tengamos tenedores y pasteles en la palestra.
La única pega que le pongo al manga es la traducción, la cual es poco natural, los personajes no tienen voz y suenan planos, y hay momentos que lo que dicen no tiene sentido y esto hace que pierdas el hilo de lo que se está hablando. Y es una pena, porque de tener un mejor trato el texto sería muchísimo más disfrutable y una gozada para quienes amamos el BL erótico que se alejan de lo normativo y convencional.







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