«Falta de confianza... Autodesprecio... Complejo de inferioridad... Sacrificio... Honestidad... Consideración... Valentía».
Las dudas nublan el corazón de Uka... ¡Pero esta historia de amor solo acaba de empezar! Descubre el segundo tomo del romance más efervescente de Japón.
Después de conocer a Serina, la exnovia de Miura, Uka se da cuenta de lo distintas que son y pierde la confianza en sí misma. Sin embargo, las palabras del chico la reconfortan y consigue reunir valor para no rendirse.
¡Los corazones laten a mil por hora! ¡Experimenta la fase más bonita del primer amor!
- Lee aquí la reseña del primer volumen
- Gracias a la editorial por el ejemplar de prensa para su lectura y reseña
ANÁLISIS DEL VOLUMEN
«Son personas que han vivido en un mundo distinto al mío».
Queriendo dejar de lado su pasado, el acoso escolar que recibió y el sobrenombre de «piedra», Uka Ishimori lo está dando todo para conseguir ganarse a sus compañeros de clase y ser una más de entre ellos. Con la ayuda y el apoyo de Kai Miura y de Ayumi, su nueva y primera amiga, Uka va consiguiendo saltar los primeros obstáculos que se le presentan y a ganar un poco de confianza en sí misma.
Y ella está en el medio, por supuesto. Porque, aunque lo nieguen, todo el mundo no dejan de rumorear que ambos van a volver. Y Uka no puede evitar, por su parte, compararse con Serina y ver todos sus defectos y ver las virtudes de la joven, alguien que hasta a ella misma le cae bien y sabe que es mejor partido para Kai que ella misma, la cual ni se plantea el ser su novia, ni mucho menos. Pero una vez más, Miura logra que Uka siga teniendo esperanzas y valor para seguir enamorada de él aun a sabiendas que él, seguramente, jamás vaya a sentir lo mismo por ella.
«No tienes por qué desgastarte tanto. En el fondo, este no es tu sitio».
Mas el drama sentimental deberá esperar, puesto que llegan los exámenes y Uka debe ponerse a estudiar, ya que esta es una de las pocas cosas que la joven sabe hacer bien y, por ello, no duda ni un instante en querer dejarle los apuntes a un compañero, a lo que este se burla diciendo que para nada su intención es estudiar y que Uka debería dejar de ser tan seria y responsable y aprender a dejarse llevar y seguirles la corriente en clase. Esto, como os podréis imaginar, deja a la muchacha completamente avergonzada, confuso y hasta aturdida por su torpeza; por no saber leer entre líneas las intenciones de las personas.
Pasadas algunas borrascas (aka exámenes), sale el sol y con ello llegan los preparativos del Festival cultural y la clase de 1.º-B deberá elegir al representante de la clase que forme parte del Comité organizador del Festival. Uka, que siente que se ha quedado encorsetada en aquello que sabe hacer, quiere demostrarse a sí misma y a los demás que puede hacer más y que, obviamente, ese instituto es el lugar en el que debe y en el que quiere estar. Así que, con decisión, Uka alza la mano: ella se encargará de la organización para el festival.
Sin que la pobre Uka tenga un momento de calma, Honey Lemon Soda sigue la evolución de nuestra joven y retraída protagonista que, con tesón, valentía y bondad, irá abriéndose camino con sus compañeros y creando fuertes y estrechos lazos que la harán crecer como persona. Y todo esto, como no, al lado de Miura, el chico que le tendió la mano y que, ahora, se la aferra con fuerza; sin pensar en soltarla nunca.
«Da igual la táctica que uses para seducirla, porque Ishimori eligió este instituto por mí».Enamorándose del chico que hizo que toda su vida monótona y solitaria cambiara a una trepidante y efervescente como un refresco de limón, Uka ha descubierto que Kai Miura, el chico más popular del instituto, y quien está logrando que pueda levantarse cada vez que tropieza en su cambio hacia la persona que desea ser, había salido hasta hace poco con Serina Kanno, una chica guapísima, popular y tan maja y maravillosa como el mismo Kai. Los dos son bellos y carismáticos, hacen la pareja perfecta y los rumores dicen que seguro que vuelven a salir. ¿Cómo no iba Uka a sentir su confianza flaquear al compararse con Serina? Ella no es tan guapa ni tan brillante. No sabe encajar tan bien como lo hace ella y lo que sea que hubo entre los dos es más especial que la relación que Uka y Kai están construyendo.
O al menos eso cree Uka hasta que Kai vuelve a mandarle señales contradictorias que hacen que siga queriendo ser valiente y amarlo en lo más hondo de su corazón.
Y es que el chico sigue estando allí con ella, apoyándola cuando lo necesita o simplemente estando ahí para que ella no flaquee. O incluso sacando la cara por ella y enfrentándose al profesor Midori cuando le deja bien claro por qué Uka decidió escoger ese instituto y que no importa lo que él crea: Uka tomó su decisión y es ahí, a su lado, donde ella debe y quiere estar. Porque no todo es estudiar y tener una carrera brillante.
«Ahora te toca a ti poner las normas, ¿no crees, representante del Comité?».
Aunque, sin duda, la primera gran prueba de fuego llega en forma de Festival cultural en el que Uka participará como representante del Comité organizador.
Decidida a dar un nuevo paso en su cambio, y para salir de su zona de confort, Uka, que nunca había participado o vivido mucho un festival en su anterior instituto, decide coger el toro por los cuernos y ser ella la cabeza de la clase, la persona que debe representarlos y que debe cargar con todo el trabajo organizativo. Muchos compañeros no confían nada en ella, pero cuando Kai le da su aprobación, no hay nada que objetar, ¿no?
Pues sí que lo hay. Porque no todos los compañeros están dispuestos a hacer las cosas a la manera de Uka, ninguneándola o imponiéndose por pura vagancia para no tener que matarse a hacer nada. En estas, la joven se dará cuenta de lo complejo que es lidiar con los distintos compañeros de clase y con todos los problemas que se van creando a medida que van preparando la temática de la clase. Que si alguien no está de acuerdo con la temática, que si otras no quieren implicarse más de lo necesa... Solamente la fuerza de voluntad, el esfuerzo y la pasión de Uka hará que más compañeras vean todo lo que lleva dentro y que, junto a Uka, no solamente se impliquen en los preparativos, sino que estén disfrutando del trabajo de los días previos al festival y estrechando lazos sin percatarse de ello. Y esto no solamente hará que Uka haga más amigas, sino que el mismo Kai se vaya deslumbrando por la belleza y la fuerza que ella desprende y sin que ella misma sea consciente de ello.
Y es que Uka, a su manera, brilla igual que una piedra preciosa.
Y sí, el romance es algo importante y tenemos uno que se desarrolla a fuego lento y escenas propias de los romances adolescentes que te aceleran el corazón o te derriten por dentro, pero el punto principal es el cambio de Uka. Es decir, que Mayu Murata se centra mucho más en la psicología de los personajes y en sus distintas vivencias, las cuales les han causado problemáticas de salud mental, que no tanto en el romance. Que, repito, es importante, pero la mangaka sabe tener ambos aspectos bien equilibrados para que vayan de la mano y que ningún tema de la obra se coma al otro. Y eso me encanta, porque Honey Lemon Soda demuestra que se puede hacer una obra juvenil con muchos temas adultos y tratados de tal forma que adolescentes y no adolescentes los podamos disfrutar igualmente.
En este segundo tomo de Honey Lemon Soda, que incluye los tomos tres y cuatro de la edición original japonesa, tenemos que la historia avanza mucho aunque no lo parezca, y el personaje que apareció al final del volumen anterior, Serina, toma gran importancia y relevancia. Y no solamente porque sea la ex de Kai, sino porque Serina es un personaje que muestra que las guapas también lloran; que ser guapa y popular no siempre trae felicidad y que alguien que parece que sea exitoso también sufre distintas penurias y traumas que los que te acosan por fea, gorda o por solitaria. Es decir, Murata trata distintos problemas de salud mental y problemáticas que sufren los adolescentes sin importar quién sea. Y eso no solamente enriquece la propia obra de ficción, sino que le añade un toque de realidad y hace que el lector sienta mucha más empatía. Salirse un poco del tiesto del arquetipo típico es un soplo de aire fresco, otra de las cosas que hace que me esté gustando tantísimo Honey Lemon Soda.
Con nuevos personajes que se van uniendo al elenco y le van dando profundidad a la historia con su presencia, con un desarrollo y crecimiento orgánico y un uso muy bien planificado de clichés y de arquetipos, Honey Lemon Soda es de las mejores series de romance de instituto y de coming of age que tenemos en nuestro mercado ahora mismo. Junto a Kare Kano, creo que se va a volver de mis shojos favoritos de esta temática. Porque es importante tener un poco de conciencia social cuando hacemos ficción (aunque no sea obligatorio, obviamente), de romper con arquetipos y clichés manidos y contar historias más humanas que enganchen porque te lleguen al corazón y no porque estén simplemente llena de salseo vacío que te entretiene unas horas pero que jamás se te graba en el corazón.




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