«Una parte de mí siente que estamos hechos el uno para el otro».
- Título original: Kimi ga Tomoshite Kuretanara (en japonés きみが灯してくれたなら)
- Autora: ocha (en japonés おちゃ芥)
- Editorial española: Arechi manga
- Editorial japonesa: Overlap
- Tomo único serializado en la revista LiQulle de la editorial Overlap. Publicado originalmente en Japón en 2025
- BL, Slice of life, mxm romance, estudiantes, soft, tomo único
- Traducción: Andrea Bernal Asensio
- Páginas: 192
- Precio: 9'95€
- Ya a la venta
-Gracias a la editorial por el ejemplar de prensa para su lectura y reseña
SINOPSIS
Akashi, tímido e inocente, ha dejado su ciudad natal para empezar la universidad en Kioto. Aunque el cambio lo pone algo nervioso, Touma, un guapísimo compañero de clase, se ofrece a hacerle de guía por la ciudad. A medida que recorren lugares como el santuario Yasaka en primavera o el río Kamo al inicio del verano, Akashi empieza a descubrir nuevas facetas de ese chico tan atractivo. Cuando Touma le confiesa a Akashi que le gusta, su corazón se acelera sin control, y no puede evitar pensar que, tal vez, lo que siente por él también es amor.
OPINIÓN PERSONAL
El mes de junio es el pride month, es decir, el mes en el que se celebra el Orgullo, un mes en el que las personas LGBTIQ alzamos la voz (más de lo que hacemos cada día con el simple hecho de existir) para seguir revindicando el derecho y la normalización de nuestras orientaciones sexuales y de nuestra propia identidad. Y es que, aunque el capitalismo se suba al carro cuando le interesa, el colectivo todavía debe seguir luchando, porque ni en todos los países ni en todo el mundo hay libertar de sentir y de ser quien realmente eres.
Pero hay obras que dan esperanza a que, al final, logremos conseguir la normalización. ¿Por qué no? No debemos perder la fe, y esto es precisamente lo que he sentido leyendo Una chispa de amor en primavera, un romance slow burn que normaliza en todo momento el que un chico se enamore de otro, donde no hallamos ni pizca de homofobia, ni dudas por el género de uno o del otro, y en donde los protagonistas podrían ser dos chicas o un chico y una chica. Estamos ante un romance universal, una historia tierna, mundana, de crecimiento, de encontrar a alguien con el que, simplemente encajas. Donde encuentras tu lugar y tu hogar en el mundo.
Perdiendo la cartera justo cuando va a comenzar la universidad, Akashi no puede evitar echarse a llorar cuando un joven guapísimo que parece de su misma edad se ofrece a ayudarlo. El chico, que no puede evitar sentirse estúpido por llorar a sus dieciocho años, se arrepiente de no haberle podido dar las gracias o pedirle su nombre y contacto a ese joven que se ha tomado la molestia en ayudarlo.
Pero, como se suele decir, el destino es caprichoso y Tôma, el chico guay que lo ayudó a buscar su cartera desaparecida, va a su misma universidad y se lo encuentra de frente al día siguiente.
Este nuevo encuentro hace que Akashi pueda agradecerle como se debe su ayuda y que, a partir de entonces, Tôma y Akashi empiecen una nueva vida universitaria juntos al hacerse... inseparables.
Y eso que ambos son muy diferentes. Y aunque al principi Akashi creía que no harían buenas migas, la realididad le ha demostrado una cosa muuuuuuuy diferente.
Siendo una persona amable, solícita, que no sabe decir que no a los demás y que tiene cero confianza en sí mismo, Akashi admira profundamente la personalidad de Tôma, quien siempre dice lo que siente y sin medias tintas, algo que a Akashi le encanta. No solamente Tôma no se va por la tangente, sino que dice lo que de verdad piensa, sin subterfugios. Esa sinceridad, espontaneidad y confianza en uno mismo es lo que Akashi no puede evitar admirar de Tôma. Eso y que es esa misma personalidad la que lo lleva a querer estar a su lado.
Eso y lo bien que se lo pasan juntos.
Porque, a pesar de no tener confianza en un principio para llevar a Tôma a recorrer su Kioto natal, ciudad que su amigo no conoce porque es oriundo de Tokio, Akashi no puede evitar sentir que esos instantes juntos están haciendo nacer en su interior una nueva versión de sí mismo al lado. El mismo Tôma también siente que está cambiando por la influiencia que Akashi está teniendo sobre él.
Aunque, en los corazones de estos dos jóvenes, hay algo más que está brotando, germinando, como una semilla plantada en invierno que florece en primavera.
Siendo un romance slow burn para todos los públicos, un tomo único muy cuqui, soft y sin una pizca de spicy, Ocha nos narra un slice of life de amor puro y universal entre dos jóvenes universitarios que comienzan descubrir el amor y a encajar a la perfección con otra persona.
Después de perder la cartera, llorar por ello ante el desconocido que lo ayuda y de reencontrarse con dicho desconocido en la universidad, la vida de Akashi pasa a ser la idílica para un universitario gracias a Tôma, un joven tokiota que ha ido a Kioto a estudiar y que, a partir de ese día, se hace uña y carne con Akashi.
Enseñándole lugares bonitos de Kioto, yendo a comer delicias de la zona, ayudándose cuando hace falta y yéndose de excursión (para alejarse del ajetreo de los festivales y el calor del verano), los días de Akashi y Tôma están llenos de diversión, charlas sinceras y honestas con comida deliciosa y momentos inolvidables para ambos.
Pero lo que más está haciendo mella en ellos de estas salidas es lo que se está produciendo en sus corazones.
En sus almas.
Y es que, a pesar de todo lo cuqui, tanto Akashi como Tôma esconden sus inseguridades y temores.
Ambos, poco a poco, por la influencia que está haciendo mella en su compañero, están evolucionando; creciendo hacia una mejor versión de ellos que, si no se hubieran conocido, no se habría producido. Pero hay otros sentimientos que han comenzado a florecer con fuerza. Ha abrirse como una flor en plena primavera.
Dulce, tierna, sin dramas, simplemente siendo un slice of life romántico universal, Ocha nos presenta a dos personajes que se conocen y comienzan a enamorarse de forma orgánica, de forma paulatina mientras se van conociendo y, lo más importante, aceptándose tal y como es el otro.
Y creo que eso es algo muy importante que pocas veces trata una obra: la aceptación.
Porque aquí los personajes no cambian, sino que crecen y evolucionan. Se transforman cual crisálida en primavera, extendiendo sus alas y echando a volar.
Una chispa de amor en primavera no es una obra que nos cuente algo que no hayamos leído ya mil veces, pero lo importante es la forma en la que se narra. Los tiempos pausados que parece que el lector mismo esté acompañando a los protagonistas; la paz y la calma que desprende la propia historia. El camino que vamos recorriendo al lado de dos personajes tremendamente humanos y mundanos con problemas tan banales como el que tengo yo ahora mismo mientras escribo esta reseña y me tengo que ir sin terminarla (ya lo haré a la vuelta). Esta obra es ternura, es costumbrismo, es normalizar un romance sin importar que los protagonistas del mismo sean dos chicos.
«Si yo, con poder conocerte un poco mejor, ya soy feliz».
Aunque Akashi y Tôma son los protagonistas y su historia el centro, en Una chispa de amor en primavera tenemos personajes secundarios importants e imprescindibles que cumplen con el cometido por el que son creados en las historias: empujar hacia adelante a los protas y/o ayudarlos y aconsejarlos. Este es el papel de los dos mejores amigos de Akashi, dos personajes entrañables que al lector también le encantaría tener como amigos. Agradables, de buen corazón y confiables, An y Mamesuke son dos piedras angulares que están allí justamente en el momento preciso para acompañar a nuestros chicos cuando necesitan consejo y apoyo. Aunque este tipo de secundarios son más apoyo que otra cosa y casi no se desarrollan o sabemos de ellos, me ha gustado como han sido integrados en la historia y los momentos clave en los que aparecen.
Aunque, la verdad, lo que más me ha gustado es que no haya ni una mención a nada homofóbico o a dudas típicas de que «me he enamorado de un chico, socorro, soy hetero», o el clásico cliché del gay for you. Creo que esto y el propio slow burn son las dos cosas que más me han gustado de esta obra, porque normalizan una relación amorosa sin importar que sea ente dos chavales. Más que nada porque, como ya os he avanzado, Una chispa de amor en primavera es una obra perfecta para adolescentes que quieran empezar a leer romance o a leer relaciones homosexuales, para cualquier persona que quiera leer un BL y no sepa por cuál empezar para probar el género o simplemente para quienes adoren una obra blanca y soft en la que haya cero drama y solamente desee una lectura amable.
La edición española de Arechi, como es habitual, sigue los parámetros de la japonesa. El libro es de tamaño b6, con sobrecubierta mate y sin páginas a color. El cómic está cosido y en el interior no hallamos ni fallos de impresión ni de guillotinado. La rotulación también es correcta, y no he encontrado ninguna dificultad a la hora de leer el texto dentro o fuera de los recuadros o bocadillos de texto. Por su parte, la traducción me ha gustado y tiene el tono perfecto que marca la historia. Las voces de los personajes reflejan sus personalidades y no he encontrado incoherencias ni nada que me haya chirriado en general. El lenguaje en este manga no tiene nada malsonante y eso también hace que sea una lectura perfecta para jóvenes o para los que quieren una lectura agradable. En resumen: me parece una buena edición en todos los sentidos.
Una chispa de amor en primavera es una lectura perfecta para este pride month o para cualquier otro día o mes del año, una lectura para todos, una obra tierna y muy dulce que nos relata el enamoramiento de dos chicos que se asemeja al brote de una planta que va creciendo poco a poco hasta germinar cuando el calor primaveral te da los nutrientes necesarios para alejarte del letargo del invierno.







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