«Sus varoniles cuerpos adolescentes comenzaron a entrelazarse. Labios y lenguas se buscaban en una persecución ansiosa. Fundiéndose, piel con piel, como si ansiaran la fusión de sus almas».
- Título original: 刻在你心底的名字
- Autora: DiFer
- Editorial Española: Más al Este
- Idioma original: Chino tradicional (Taiwán)
- Novela taiwanesa basada en la película del mismo nombre. Disponible en Netflix.
- BL, LGBTIQ, slice of life, mxm romance, drama, Taiwán, estudiantes, ficción histórica
- Traducción: Amelia Pérez Domínguez
- Páginas: 208
- Precio: 19 €
- A la venta el 14 de febrero
- Podéis comprarla en su página web
- Gracias a la editorial por el ejemplar de prensa para su lectura y reseña
SINOPSIS
¿Qué sucede cuando tu primer amor es también el más prohibido?
En 1987, tras el levantamiento de la ley marcial que durante 38 años rigió en Taiwán, Ahan y Birdy, estudiantes de una escuela católica para chicos, descubren una conexión inesperada: una atracción mutua que, en esa época, se considera un tabú. Entre clases de música, baños compartidos y escapadas secretas, su vínculo se vuelve cada vez más fuerte, más íntimo… y también más difícil de sostener.
Mientras el país se transforma, ellos luchan por entender quiénes son y cuánto están dispuestos a arriesgar por sentir, aunque sea un instante, el amor de verdad. Repetidos episodios de conflicto y reconciliación los acercan y los separan, hasta que el destino finalmente los empuja por caminos distintos.
Llevo tu nombre grabado es la adaptación literaria de la película taiwanesa más popular de 2020 y la cinta LGBT más taquillera en la historia del país. La película, disponible en NETFLIX internacional (incluido España), rompió récords de audiencia a nivel internacional y fue galardonada con los premios más importantes del Cine en Taiwán.
Un retrato delicado, valiente y profundamente humano del primer amor, escrito por DiFer, una autora tan enigmática como la historia que cuenta.
OPINIÓN PERSONAL
Taiwán es un país muy desconocido en occidente, como suele pasar generalmente con los países asiáticos en el Viejo Continente (Europa) y el Nuevo Mundo (Norteamérica) en el que todo lo que tenga que ver con Asia se ve como ajeno, muy lejano o hasta exótico y que nada tiene que ver con nosotros. Pero Taiwán, como cualquier país, tiene una historia compleja, y más cercana de lo que creemos, ya que ha sido una tierra que ha pasado por diversas manos tales como colonos europeos (la conocida isla de Formosa), la dinastía Qing, los japoneses, la República China... Dentro de su historia reciente, después de la II Guerra Mundial, la guerra civil china se reanudó en la China continental entre los nacionalistas chinos (Kuomintang), liderados por Chiang Kai-shek, y el Partido Comunista de China, dirigido por Mao Zedong. Cuando Chiang Kai-shek perdió contra los comunistas, se exilió en la isla de Taiwán e hicieron de Taipéi la capital de la que decían que era la verdadera República China.
Llevo tu nombre grabado nos traslada a la Taiwán de finales de los ochenta, una isla en la que está a punto de caer la ley marcial que había imperado en el lugar durante treinta y ocho años y donde un joven descubre su sexualidad que le hará comprender los prejuicios y las dificultades de ser homosexual en un mundo que todavía debe despertar.
«Por primera vez sintió que albergaba sentimientos hacia él, unos sentimientos muy diferentes a los que sentía por Horn y compañía».
Era verano de 1987 cuando, un día que hacían natación, Ahan conoció a Birdy, un nuevo estudiante de otra especialidad que se unió a la banda de música de la escuela católica en la que estudiaba. Como si ese primer encuentro fuera un fuerte destello que se marca a fuego en la retina, Ahan se siente irremediablemente atraído por Birdy, por esa sonrisa juguetona y por sus ideas locas, las cuales siempre lo terminan metiendo en líos pero de las que no quiere desentenderse. A su lado, Ahan no solamente comienza a sentir cosas que, en teoría, solo debería sentir hacia las personas del sexo opuesto, sino que nacerá una vínculo muy fuerte entre ellos. Tanto es así que Ahan prefiere pasar su tiempo libre con Birdy en vez de con Horn y los demás compañeros de cuarto de la residencia de la escuela en la que estudian.
Narrándonos una historia sobre identidad, primeros amores, y con una cara realista sobre el colectivo LGBTIQ en la Taiwán de los ochenta, la adaptación literaria de Llevo tu nombre grabado es una historia conmovedora y dolorosamente hermosa donde somos testigos de un amor puro y prohibido en una escuela católica y en un país donde su sociedad era profundamente homófoba. ¿Qué nos queda cuando debemos negar nuestros sentimientos y nuestra verdadera identidad?
Iniciando la historia in medias res, Llevo tu nombre grabado nos traslada a una reunión de antiguos alumnos treinta años después de los acontecimientos que relata el libro, a hombres adultos que se han juntado para rememorar al Padre Óliver, el encargado de la banda musical, y el cual ha muerto recientemente. Entro ellos está Ahan que, a pesar de ser diferente al resto, sonríe y les sigue a todos la corriente como si fuera otro señoro heteronormativo más en esa estancia en la que las risas y las anécdotas familiares le son ajenas. Pero nada más lejos de la realidad. Mirando todas esas caras, Ahan no puede evitar pensar en su primer amor, en un chico de sonrisa fácil y contagiosa que cambió todo su mundo un verano hace tres décadas, ese verano en el que al fin pudo aceptar sus sentimientos y su preferencia sexual.
Y es así, en un largo flashback, que entramos de lleno en Llevo tu nombre grabado, en el instante en el que Ahan y Birdy se conocen. A partir de ese momento, se nos narra a través de la tercera persona y desde el puto de vista de Ahan (aunque hay unos pocos momentos en los que el punto de vista cambia a otro personaje) una historia sobre descubrimientos, adolescencia, amor e identidad en la que veremos de forma realista cómo alguien descubre, y en un momento muy crucial de su vida, que no pertenece al grupo social mayoritario sino a una minoría que es repudiada y ultrajada a la mínima oportunidad.
Mostrándonos una sociedad homófoba y que hasta hace nada estaba dividida entre hombres y mujeres, sin contar con que nadie podía ir a la China continental, vemos sin ambages cómo de injusta era la sociedad taiwanesa y cuál era el trato a los homosexuales. Vemos la violencia y el asco hacia personas que se consideran diferentes y enfermas, que esa diferencia es pecaminosa, algo antinatura que debe corregirse. Enmendarse. Sin subterfugios y sin edulcorantes, DiFer nos narra episodios de violencia contra personas del colectivo, el odio más puro que la sociedad se ha empeñado en que sientan los heteronormativos por los homosexuales. Y, por desgracia, esto es algo que hoy en día vemos que vuelve a ser el pan de cada día de muchas personas: el miedo de que te persigan y te vapuleen sin clemencia solamente por amar a alguien que una mayoría ha decidido catalogar como prohibido por lago tan sencillo como la procreación y otros componentes machistas.
«Sí, parecía que esa época de preocupación militar extrema estaba empezando a quedar atrás».
A través de un contexto histórico general, el lector se sumerge en esa Taiwán de hace treinta años en la que Ahan y Birdy se conocen y comienzan a experimentar y a sentir demasiado el uno por el otro, algo que empieza a condenar a Ahan hacia un camino de amargura a causa de la incomprensión social y, también, religiosa. Porque, para más inri, Ahan estudia en una escuela católica y dentro de la religión cristiana, las prácticas sodomitas están más que prohibidas y condenadas al infierno.
Aunque Llevo tu nombre grabado no solamente nos habla del amor prohibido de dos jóvenes en una sociedad estancada y sin ningún tipo de libertades, sino que también conocemos un poco sobre la familia de Ahan y qué significaba el que un miembro de la misma tuviera familiares en la China continental en una época en la que toda relación entre ambos lugares estaba más que vetada a causa de la guerra civil. Que esto también aparezca en la historia no es solamente una forma de introducir el contexto histórico en la obra y darle un background al personaje de Ahan, que, como ya os he dicho, es el más principal y en el que el libro se enfoca, sino que también es un elemento que hace que en la historia se den toda una serie de sucesos clave. Lo que me ha gustado es que, a pesar de estar la historia tan sintetizada (algo obvio por ser un libro que se vasa en una película y estos contenidos audiovisuales tienen sus tempos y su propia idiosincrasia) todo lo que sucede y todo lo que se explica es lo imprescindible y lo fundamental, lo necesario y con la sensibilidad que la historia origonal demanda para poder hacer sentir al lector lo mismo que siente el espectador al ver el largometraje.
«La idea de haber dejado de existir en su mundo era insoportable».
Pero vamos ahora a hablar un poco de nuestros dos jóvenes protagonistas. Ahan (su nombre es Chang Jia-han) es un joven de 17 años que cursa en una escuela secundaria católica en el módulo de ciencias y que tiene un hermano mayor al que su padre, un exiliado de China después de la guerra en Taiwán, idolatra mientras que a él siempre lo ataca. Cuando en la piscina conoce a Birdy, el nuevo estudiante de la rama de humanidades, algo comienza a despertar a él con una fuerza como nunca antes lo había hecho. De buenos sentimientos, divertido, no muy buen estudiante, alguien fiel y de fiar, Ahan siempre había sospechado que le gustaban los chicos al no experimentar lo mismo que sus compañeros de cuarto respecto a las chicas. Donde Horn y los demás solo piensan en sexo, tetas y culos, Ahan tiene otras inquietudes que no le puede confesar a nadie. Estas inquietudes comienzan a dibujarse y a tener sentido cuando aparece Birdy (su nombre es Wang Po-te) y el corazón de Ahan late con fuerza y pasión por él. El amor florece, se expande y le hace comprender todo aquello que ya sospechaba pero que no quería terminar de aceptar.
Risueño, con ideas de bombero, siempre llamando la atención y con el sueño de ser director de cine, Birdy siente la conexión con Ahan en el mismo instante que el primero, y no tardan en hacerse amigos. Pasando las horas juntos, noches de risas y de charlas, de dormir abrazados, de ver películas e ir de paseo en moto, hay un momento crucial en el que los sentimientos tan fuertes de ambos los pondrán en jaque en una sociedad muy homófoba que, a pesar de la muerte de Chiang Kai-shek y el levantamiento de la ley marcial, eso no equivale a que los prejuicios y las mentalidades de la sociedad cambien de la noche a la mañana igual que puede hacerlo una ley o un sistema de gobierno. Las mentalidades es algo que la humanidad, animal de costumbres y de ideas asentadas durante generaciones, le cuesta muchísimo cambiar y que, de cambiarse, el cambio es lento y progresivo; solo hace falta que veamos como en pleno 2026 todavía tenemos racismo y homofobia a punta pala (las palizas a gente homosexual pasan más veces de lo que debería cuando esto era algo que ya habíamos superado, al menos, en España). En una sociedad que maltrata, denigra y machaca a los homosexuales, ¿qué les puede esperar a Ahan y a Birdy?
Debo decir que para mí esta lectura ha sido muy especial y se me ha metido bajo la piel porque me he sinto muy identificada con Ahan al percibir una semejanza en la forma que él acepta su homosexualidad como yo lo hice de mi bisexualidad hace nueve años. Esta lectura es una que cualquier persona del colectivo, o alguien que tenga sus dudas o inquietudes, puede verse reflejado y, aunque no lo parezca, incluso puede sentirse comprendido y menos solo.
Siendo su primera publicación, la edición que nos presenta Más al Este es una de muy buena calidad. El libro es de tapa blanda con solapas, con las páginas cosidas, una buena impresión y con una maquetación donde al inicio encontramos imágenes de la película. Aunque hay algunos errores ortotipográficos y uno de maquetación (el texto no está justificado en un párrafo), para ser una editorial pequeña y que acaba de nacer, el resultado final es muy bueno y más con la traducción tan maravillosa que nos ofrece Amelia Perez. El texto es fluido, con buena localización, coherente y sin que haya cosas extrañas o notemos una posible falta de texto. En resumen: me ha gustado muchísimo el tratamiento que se le ha dado al texto, aunque, como he dicho, hay algunos fallos ortotipográficos.
Dicho esto, hay algunas cosas que, personalmente, me hubieran gustado que no se tradujeran como son los términos honoríficos chinos y se dejaran como en el original, en cursiva y con una nota al pie de página o con un glosario pequeño al final. Y si bien al final del libro tenemos un código QR donde nos lleva a una página que ha hecho la editorial donde tenemos una vista de pájaro sobre el contexto histórico en Taiwán, sí que habría estado mejor que ese mismo texto estuviera al final como un apéndice o como una nota del editor al inicio de libro para conocer un poco mejor Taiwán antes de adentrarse en la novela Me diréis, Ester, es lo mismo, ya sí, pero tened en cuenta que no todas las personas son tecnológicas y ya os digo yo que una persona mayor no creo que le dé por mirar o saber qué es el código QR. Y no, no hace realmente falta leer esa entrada para entender la historia, pero los occidentales en general tenemos un gran déficit sobre la historia de oriente y esto hace que no podamos comprender la totalidad de las obras que nos están llegando ahora de China, Corea, Taiwán o Japón si no conocemos un mínimo de su historia más reciente.
A pesar de ser una adaptación de un producto audiovisual, Llevo tu nombre grabado es una muy buena lectura tanto para quienes hayan disfrutado y amado el filme como para quienes, como yo, no conocéis esta bella, cruda y realista historia sobre una persona que no pertenece al sector mayoritario y donde su identidad estaba escondida. Es una lectura maravillosa donde no solo nos acerca a un país lejano, pero que no es tan distinto a la España de la misma época, sino que nos relata una situación que sigue estando muy vigente en muchos países y que la normalización del colectivo LGBTIQ tiene todavía mucho camino por recorrer en países asiáticos. La lucha por los derechos sigue siendo una asignatura pendiente en oriente, pero en occidente tampoco debemos dormirnos porque, ahora mismo, estamos muy expuestos y hasta en peligro por todo el odio que algunos están levantando en redes y en las calles.
Si os interesa u os gusta leer historias LGBTIQ o de romance homosexual, si queréis acercaros más a la historia y a la cultura de Taiwán de finales del siglo pasado, a conocer voces de autores taiwaneses de literatura contemporánea y disfrutar de una obra más realista y con una clara visión de un contexto específico, no os perdáis Llevo tu nombre grabado, una lectura que no podréis soltar y que se os va a grabar en el corazón.



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