«Para mí, este festival cultural es una prueba de fuego».
Kanon se enfrenta al futuro de la mano de Saki en el séptimo tomo de La luna en una noche de lluvia.
Desde que perdió la capacidad de oír, Kanon ha tenido la sensación de que Rinne siempre se ha reprimido en muchos aspectos. Por eso, cuando se entera de que su hermana va a traer a una amiga a casa por primera vez en mucho tiempo, se alegra mucho.
Por otro lado, el festival cultural está a la vuelta de la esquina, y a Saki le tranquiliza ver que tanto los preparativos del maid café como el ensayo general para el concurso de coros avanzan sin problemas. Sin embargo, la joven nota algo extraño en la actitud de Kanon. Cuando ambas se quedan a solas, esta última le confiesa que, para ella, el festival cultural es una prueba de fuego para demostrarse a sí misma que en el futuro será capaz de convivir en sociedad con las demás personas.
- Leer las reseñas de los volúmenes anteriores
- Gracias a la editorial por el ejemplar de prensa
ANÁLISIS DEL VOLUMEN
«Yo también quiero saber cosas de ti, Rinne».
Con miedo de acercarse a nadie y de que descubran su enfermedad, Chiyama deja entrar a Rinne y la joven siente una fuerte conexión con esta chica a la que no le asquea cogerla de las manos sudorosas y pegajosas.
Por su parte, Kanon y su madre están extasiadas ante la noticia de que Rinne lleve a una amiga a casa, algo que no pasaba desde que Kanon se volvió sorda. Este acontecimiento tiene a la familia revolucionada y pronto conocemos los motivos y los cambios que es para una familia el que uno de sus miembros tenga una discapacidad, máxime cuando este es un niño o un adolescente. No solamente Kanon y sus padres tuvieron que adaptarse, sino que Rinne hizo un esfuerzo máximo que coartó su libre albedrío y su libertad en pos de la felicidad de su hermana para protegerla de todo lo malo que pudiera pasarle. Y si bien la obra ya nos había introducido partes de los cambios y sacrificios de Rinne, en este tomo se nos introducen nuevos y, también, el cómo esto sigue afectando a las relaciones y aciones de Rinne, la cual comenzará a reflexionar sobre ello gracias a su nueva amiga.
«Ahora mismo, yo soy mi peor enemigo».
Prosiguiendo con el desarrollo de sus personajes y el crecimiento de sus psicologías, Kazushiro continúa con el aprendizaje de sus dos protagonistas en un sétimo volumen que será clave para Kanon en muchos sentidos, y en el que se dará cuenta de algo en lo que no había reparado antes: no es malo apoyarse en los demás, no estamos solas.
La vida de Kanon ha cambiado mucho desde que comenzó el bachillerato y una compañera llamada Saki decidiera acercarse a ella y traspasar ese muro que ella misma había construido durante el primer día de clase. Desde entonces, no solamente ha hecho una amiga, sino que se ha ido abriendo a otras personas del instituto y hasta ha nacido en ella una valentía que no sabía que tenía para involucrarse más en las actividades escolares que, por su condición, no puede hacer como las personas sanas. Decidida a participar de forma activa en el concurso de coros como su directora, ahora que llega el momento de la verdad, los miedos y los nervios la están devorando, porque ella misma se ha autoimpuesto el no fallar, el hacerlo mejor que nadie, como si por el hecho de ser sorda debiera hacerlo mejor que el resto. Al final, ella misma se está poniendo un peso que nadie le exige salvo ella misma.
Pero la cosa no acaba ahí, y cuando llega la hora de la verdad en el festival cultural para atender las comandas en el Maid Café que es ahora su aula, ni todos los esfuerzos de sus compañeras hacen que Kanon pueda tomar cómodamente los pedidos si no hace saber a la gente sobre su discapacidad. ¿De verdad su vida siempre va a estar marcada por tener que señalarle al resto que ella es diferente? ¿Por qué no puede hacer algo tan sencillo sin que nadie la ayude a la mínima de cambio? ¿Por qué no ha cambiado nada desde lo que le ocurrió con su antigua amiga Ayano?
A través de esta premisa, Kazushiro aprovecha para introducir una idea que la sociedad estamos olvidando (o, mejor dicho, los poderosos quieren que olvidemos) y es que el ser humano no puede cargar con todo, que no somos seres solitarios y que no es para nada malo, de aprovechados o de ser débiles y egoístas por el simple hecho de pedir ayuda. La necesidad de la ayuda de otros es algo fundamental en los animales sociales y el ser humano comenzó a crear núcleos de población al comprender que la unión nos hace fuertes, que el ayudarnos los unos a los otros nos hace fuertes frente a la adversidad. ¿Por qué nos cuesta tanto entenderlo en nuestros tiempos modernos? El individualismo que impera en la sociedad hace que nos sintamos casi obligados a callar, a guardar nuestros problemas y a tragar, algo que está causando todos estos traumas y problemas de salud mental que derivan de nuestro día a día. Esto es lo que vemos en este volumen, el cómo Kanon termina comprendiendo que la ayuda de las personas -¡el pedirla!- no es mala si se hace con amor y sin que nadie se sienta forzado a ello.
«¿Y tú, Saki? ¿Cuánto tiempo estarías dispuesta a cogerme de la mano?».Aunque La luna en una noche de lluvia es mucho más que un romance entre chicas, no debemos olvidarnos que estamos ante una obra con romance sáfico a fuego lento, y este está comenzando a dibujarse cada vez más y a despertar cosas en Kanon que no sabe todavía cómo descifrar. Y es que Saki es alguien fundamental en su vida y, a pesar de todo, aunque hay confianza entre ellas y pasan mucho tiempo juntas, hay algo raro en Saki, algo que impide a Kanon llegar hasta ella. Porque su amiga sabe muchas cosas de ella, ¿pero qué sabe Kanon realmente de Saki? Ha llegado el momento de que sea ella la que se adentre en el mundo de Saki y la conozca mejor. ¿Pero qué haría Saki si descubriera esto ante la posibilidad de que lo que siente realmente por Kanon salga a la luz?
Acabando el arco del festival cultural y el concurso de coros, este séptimo volumen me ha parecido precioso y supernecesario para comprender más a los personajes y, sobre todo, para hacer que estos sigan creciendo y que la trama no se estanque ni que pierda sentido o la fuerza que se ha ido construyendo en el conjunto de los volúmenes anteriores. La consistencia de la trama y de la buena construcción de personajes hacen de La luna en una noche de lluvia una obra universal, una que no es solamente un yuri, sino que estamos ante una historia que nos habla sobre seres humanos y sobre problemáticas reales y actuales que deben entenderse y mostrarse socialmente para que puedan normalizarse.






Comentarios
Publicar un comentario