«Diciendo "te quiero" no abarco lo que siento. Ni tampoco con "te amo". Ojalá pudiera mostrarte mi corazón».
Mei es invitado al apartamento de Naru, donde se encuentran reunidos sus antiguos amantes. A Kei no le hace gracia que esté allí y decide provocarlo besándolo. Por supuesto, Mei se resiste, pero eso provoca más a Kei y entonces aparece Naru muy enfadado.
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ANÁLISIS DEL VOLUMEN
«Para él nuestra relación supone un valor. ¿Qué beneficio le aportas tú?».
Sin poder alejarse ya el uno del otro después de este último reencuentro para la festividad del Tanabata, Mei y Naru han traspasado la barrera de lo físico, con besos y caricias que han hecho que Naru sintiera que ese Sôji que solamente es de Mei tenga más sentimientos y corazón humano que nunca. Conociendo a su lado qué es el amor y enamorándose perdidamente de aquella persona que había jurado proteger cuando era solo un bebé huérfano, Naru sabe que si quiere estar al lado de Mei como pareja debe solucionar sus problemas y sus tres relaciones abiertas.
Una vez cara a cara con Rinko, Ruka y Kei, los cuales tienen una relación con Sôji de negocios además que de pareja (lo que sería una especie de contrato), Kei le pregunta a Mei qué se supone que él le puede ofrecer a Naru, puesto que ellos sí que le dan cosas a cambio por estar a su lado. Mei, que no es capaz de concebir una relación así, sin amor y con la condición de aportar algo físico o material, saca de su corazón lo que siente y lo que busca al lado de Sôji.
«Qué alegría. A Sôji se le levanta por mí».
Sin nada que los impida amarse (ni su supuesto parentesco ni otras personas de por medio), Sôji es incapaz de separarse de Mei, de dejarlo irse a su casa y se lo lleva a la casita que, tanto para él como para Mei, es su hogar; el lugar donde sus sentimientos y su relación se ha transformado y madurado a una que ninguno de los dos sabe definir con palabras. Como tampoco son capaces de demostrarle al otro la inmensidad de ese amor que guardan con tanto celo en el corazón.
Tal vez con sus cuerpos sí que puedan hacerlo.
Y esta vez, después de tener una noche de sexo sin penetración, Sôji no se marcha y deja a Mei solo, sino que ambos amanecen juntos como pareja y cara a cara.
Y aunque las cosas entre ellos están así, aunque Mei es muy feliz al fin por ser correspondido por Sôji, la realidad sobre la familia Naruse y el peligro que corre Mei siguen estando muy presentes. Por ello, Sôji hace tiempo que está planeando y preparando todo para sacar a Mei a la luz llegado el momento, aunque este no quiera nada de la fortuna que le corresponde, ni el apellido ni mucho menos ser el heredero de esa familia para la que solamente le importa la sangre y no las personas. Porque, aunque poco, Mei ha ido descubriendo cosas de Sôji, de su pasado, de lo que pasó de niño y del escaso amor que recibió. No hay otra cosa que Mei desee más que poder apoyar a Sôji como adulto y hacerlo feliz; darle todo aquello de lo que ha carecido a causa de vivir en una familia desestructurada por su codicia material.
Llegando al fin a un punto álgido en este romance slowburn, el cuarto tomo de Engage se centra muchísimo en los sentimientos románticos y en la pasión de Mei y Sôji, los cuales tendrán un merecido descanso antes de que la lucha contra la familia Naruse se desate. Porque Hayashida no está solamente espiando a Shûji Naruse para descubrir sus trapos sucios por órdenes de Naru, sino que tal vez haya algo más que ni él mismo ha sabido adivinar.
«No quiero que haya otros. Todo mi amor es para ti».
Sin haberse enamorado nunca y dedicándose a aprovechar sus habilidades para hacer dinero y tener buenas conexiones, Naru al fin está experimentando qué es el amor romántico, algo que va más allá del cariño o del deseo sexual al lado de Mei, la persona que menos habría esperado. Porque, aunque ha querido a muchas personas, y también al propio Mei, es ahora que han estado tanto tiempo juntos que los sentimientos de Naru han dejado de estar bajo su control.
Experimentando cosas que jamás había sentido con nadie, avergonzandose ante el simple roce de una mano o sintiendo que es incapaz de contenerse cuando está frente a ese alguien, la cáscara que era Naru está dejando que se rellene con la esencia y el ser del auténtico Sôji, ese joven que lleva mucho tiempo escondido bajo una máscara pero que Mei ha sabido rescatar de lo más profundo e insuflarle calor y vida a un corazón vacío.
A causa de su amor infinito por Mei, uno que se ha transformado en romántico, Sôji sabe que debe dejar muchas cosas atrás porque desea estar con Mei y amarlo a él y solamente a él. Ahora ya no es capaz de separarse de su lado; para él es imposible tan siquiera pensarlo. Para ello, Sôji acude a Italia para romper su relación con Kei, otro de sus gatitos, pero este actúa de forma extraña y esto hace sospechar a Sôji de que trama algo.
Y no se equivocaba en absoluto.
Regresando a Tokio antes de lo previsto, Sôji deja clara su posición y la relación que tendrá ahora con Rinko, Ruka y Kei y se marcha con Mei, al cual le puede confesar al fin lo que siente y el deseo de amarlo solo a él y que solamente se toquen entre ellos, sin que haya otras personas dentro de su relación. Porque Sôji había tenido hasta ahora relaciones amorosas interesadas y que a él le aportaban algo tangible y material, además de placer y buenos momentos. Ahora no quiere nada de eso. Lo único que desea y que necesita es el amor de Mei y estar junto a él.
«Pero te quiero completamente dentro de mí cuanto antes. Por eso me he esforzado tanto».
Llegando al fin al punto en el que los sentimientos de los protagonistas es de amor mútuo, Minaduki Yuu nos presenta un cuarto volumen muy centrado en el romance de Sôji y Mei en el que ambos podrán dar rienda suelta a toda su lujuria y pasión. Atrás queda ese inocente Mei que se masturba pensando en la voz o el beso en la frente que le dio Naru. Ahora tenemos a dos hombres que desean un vívido contacto físico, porque las palabras no son suficientes como para poder hacerle entender al otro o hasta a ellos mismos lo grande que es ese sentimiento.
En todas las obras de Minaduki Yuu, el sexo es una parte fundamental de la relación de pareja, siendo el inicio en el que los sentimientos primigenios de ambos personajes comienzan a florecer o una forma de confirmación de un sentimiento tan profundo que solamente puede apaciguarse con el contacto de otra piel, con una lengu, con las yemas de otros dedos o con el sonido de gemidos y jadeos.
Como Engage es una serie abierta bastante más larga de lo que había hecho Minaduki Yuu hasta la fecha, tenemos que aunque la erótica ha estado presente desde el principio, esta ha sido mínima en los dos primeros tomos, cuando la relación entre Naru y Mei era incipiente y se estaba formando, transformándose a medida que pasaban mucho más tiempo juntos. A partir del tercer tomo se consolida más y en este cuarto llegamos a su máximo apogeo y se vuelve en una culminación, en un modo en el que Mei y Sôji se dicen de otra forma lo mucho que se aman.
«Por muy mal que me salgan las cosas y aunque tropiece una vez tras otra, creo que eso me haría mucho más fuerte que si me lo dieran todo hecho».
Pero, como sabéis, Engage no solamente trata del romance hermoso de Sôji y Mei, sino también de la familia Naruse a la cual pertenece Sôji como hijastro y Mei como legítimo heredero de la familia después de la muerte de su padre. Pero como Motochika no quería seguir en esa familia y deseaba vivir la vida que él quisiera y no la que le impusieran, y mucho menos le deseaba a su hijo una vida que él detestaba, Sôji escondió a Mei para evitar que los Naruse supieran de su existencia a la muerte de su hermano. Aquella fue una de las razones principales por las que se alejó de él y solamente iba a verlo una vez al año.
Como ya es habitual dentro de la saga Sayonara Game, en Engage aparecen personajes de la historia anterior, Love Nest, y Asahi, al ser una de las personas de confianza de Naru por todos los años que llevan juntos, y porque le salvó la vida cuando iban al instituto, es alguien clave para Naru porque no solo tiene a Mei trabajando con Asahi en su estudio de arquitectura, sino por el apoyo que ambos se dan mutuamente. En el caso de Mei, Masato será alguien fundamental y un pilar con el que poder hablar y desahogarse; sobre todo porque no tiene amigos gais o bisexuales con los que poder hablar de sus sentimientos o del propio Sôji, al cual Masato le debe mucho y que lo introdujo en el mundo gay cuando él era muy joven. Y, la verdad, es que mola mucho cuando los autores saben integrar en sus historias relacionadas a los que han sido protagonistas de otras. Eso hace que toda una saga no solamente tenga una continuidad espacio temporal, sino también que se note que se comparte un mismo universo.
Adulta, llena de misterios y de secretos todavía por desvelar, Engage es una obra absorbente que te enamora gracias a la pureza y la luz de Mei y te hace quedarte por el verdadero Sôji que vemos florecer.









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